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Las desigualdades de género en educación: Una mirada histórica

Por Leandro Bottinelli y Cecilia Sleiman, investigadores del Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica (UNIPE)

Por Leandro Bottinelli y Cecilia Sleiman, investigadores del Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica (UNIPE)

Como en tantos otros países de la región y del mundo, los indicadores económicos, sociales y educativos de Argentina ponen en evidencia desigualdades en perjuicio de las mujeres. En dimensiones como empleo, remuneraciones, participación política o desempeño de cargos de dirección en el sector público y privado, se advierten asimetrías asociadas a la condición de género que aún no han sido superadas. Sin embargo, una mirada histórica permite advertir algunas transformaciones en ciertos planos de esa desigualdad que no han emergido de modo espontáneo, sino que son el resultado de una labor sistemática del movimiento social de mujeres y, un tiempo después, de iniciativas de Estados y organismos internacionales.
En ocasiones, los cambios en las brechas de indicadores para mujeres y varones han llegado a configurar una desigualdad de género invertida: situaciones en las que los indicadores asumen valores más favorables en las mujeres. Si bien la expresión para denominar la reversión de una relación de indicadores entre varones y mujeres no resulta del todo pertinente (ya que pasa por alto una estructura de desigualdad que es centralmente cualitativa y no cuantitativa) resulta sin embargo sugestiva para tematizar los cambios que se vienen produciendo en algunas dimensiones. En Argentina y para las últimas décadas se advierte justamente esta tendencia en los indicadores educativos.

Analfabetismo
Si se considera el fenómeno de la alfabetización, el primer censo de población realizado en el país en el año 1869 evidencia que la tasa de analfabetismo de las mujeres era 10 puntos porcentuales superior a la de los hombres (79% vs. 69%). Treinta años después, en el segundo censo (año 1895), las diferencias seguían resultando significativas aunque se observaba una tendencia a la reducción hasta los 8 puntos porcentuales (49% vs. 41%). En 1914 la diferencia se había reducido un punto más, hasta 7 (41% vs. 35%).
Sin embargo, si observa el gráfico respectivo sobre la evolución de la distancia relativa entre la tasa de analfabetismo de mujeres y varones, se advierte un incremento de la brecha hacia 1895 y 1914. Una explicación posible de esa variación es el más rápido incremento de la población letrada masculina en esas décadas, debido tanto al desarrollo del sistema educativo como al aporte migratorio ultramarino.
. Hacia 1947, las tasas de analfabetismo de mujeres y hombres se habían reducido marcadamente. Las desigualdades educativas medidas en función de la brecha entre tasas también se habían estrechado hasta los 3 puntos porcentuales (15% vs. 12%). De todos modos, las distancias relativas entre las tasas de mujeres y hombres seguían siendo importantes (una brecha de 25% entre ambas tasas) y persistía una situación muy desigual según regiones del país
En los dos censos siguientes (1960 y 1970) continúa atenuándose la distancia entre las tasas de mujeres y hombres pero ya a un ritmo menor debido a las mayores dificultades que siempre se observan para avanzar en los indicadores que están próximos a su nivel máximo (en este caso, 100%). Tanto en 1960 como en 1970 las diferencias en la tasa de analfabetismo se ubicaban en torno a los 2 puntos porcentuales.
Desde el censo de 1970 en adelante se advierte una caída marcada en la brecha por género de la tasa luego de casi 100 años en los que ese indicador se había mantenido oscilante entre el 14 y el 29%. Desde 1980 el descenso en la brecha es sistemático para anularse en 2001 y 2010 con tasas de analfabetismo del 2% en ambos sexos.

Brecha de género en la tasa de analfabetismo. Total País

UNIPE Educación Género Cuadro 1

Fuente: elaboración propia en base a microdatos censales del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA) para 1869 y 1895; de los informes censales para 1914, 1947 y 1960; y de microdatos censales del Integrated Public Use Microdata Series (University of Minnesota) para 1970 a 2010.
Nota: el porcentaje expresa cuanto mayor es (si es positiva) o menor (si es negativa) la tasa de analfabetismo de las mujeres con respecto a la de los varones.

Asistencia escolar
La evolución de la brecha de género en la asistencia escolar de adolescentes de 12 a 17 años muestra que recién hacia el año 1980 la Argentina había alcanzado la paridad. Por una parte, hacia fines del siglo XIX las adolescentes tenían tasas que resultaban entre 25 y 30% más bajas que las de sus pares varones. Los datos para el año 1970 resaltan que la brecha seguía existiendo si bien se había atenuado hasta el 5%. Desde 1980 en adelante se advierte que el indicador de asistencia resulta algo superior entre las mujeres. Los dos últimos censos permitirían hablar de una estabilización en las diferencias entre sexo en torno al 3 o 4%

Brecha de género en la tasa de asistencia escolar de adolescentes. Total País.

UNIPE Educación Género Cuadro 2

Fuente: elaboración propia en base a microdatos censales del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA) para 1869 y 1895; y de microdatos censales del Integrated Public Use Microdata Series (University of Minnesota) para 1970 a 2010.
Nota: el porcentaje expresa cuanto menor es (si es negativa) o mayor (si es negativa) la tasa de asistencia de las mujeres con respecto a la de los varones.

El nivel educativo alcanzado
La tendencia en la evolución histórica señalada para la brecha de asistencia adolescente es similar a la observada en los niveles educativos alcanzados por la población adulta. Considerando como indicador al porcentaje de la población adulta (20 años y más) con nivel secundario completo o más se advierte que todavía en el año 1970 las mujeres registraban un nivel de educación algo inferior al de los hombres (10,9% vs. 11,9%). Es en el censo de 1980 que se identifica una paridad completa en el indicador: 17,3% en las mujeres y 17,4% entre los hombres. A partir de entonces, la diferencia a favor de las mujeres se va incrementando hasta 2010 cuando las mujeres registran tasas de conclusión de secundaria que resultan un 12,8% superior a la de los hombres (38,5% vs. 34,2%.

Brecha de género en el porcentaje de población adulta
(20 años y más) con secundario completo. Total País.

UNIPE Educación Género Cuadro 3

Fuente: elaboración propia en base a microdatos censales del Integrated Public Use Microdata Series (University of Minnesota).
Nota: el porcentaje expresa cuanto menor es (si es negativa) o mayor (si es negativa) la tasa de asistencia de las mujeres con respecto a la de los varones.

Es necesario precisar que el acceso a la educación es solo una de las dimensiones del hecho educativo, relevante pero, probablemente, cada vez menos importante en función de que la universalización de la escolaridad va generando la reducción del problema y también de las brechas a su interior. La masificación de la asistencia escolar desplaza las escenas de desigualdad hacia otros planos. Es en este sentido que se requieren abordajes de la desigualdad de género en educación que trasciendan el acceso para enfocarse en los diferenciales de resultados e impactos (no sólo, ni principalmente económicos) de la educación en mujeres y varones.

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