Pasar las fiestas lejos de la familia de origen

En San Martín de los Andes es muy común pasar las fiestas lejos de la familia de origen. Muchos habitantes de nuestra localidad provienen de otras ciudades y han elegido vivir aquí junto a amigos, pareja, hijos. Muchos se han alejado de sus familias de origen para construir sus familias nucleares y otros tantos se han venido a construir otro destino, a probar suerte de diversas maneras. Y mientras algunas familias nacidas en la localidad o venidas hace mucho tiempo celebran con padres, madres, abuelas, abuelos, tíos, tías, sobrinos y sobrinas, nietos y nietas, hay una gran cantidad de cenas de noche buena y vísperas de año nuevo que se dan entre amigos con y sin hijos. Algunos dicen que en San Martín de los Andes, los amigos se transforman en familia porque en muchos casos es de los amigos y las amigas que se recibe la contención, el amor, el cuidado, el sostén emocional que en otras situaciones podrían brindar los familiares. Y así, los hijos de quienes decidieron venirse a vivir a San Martín para cambiar de aire, crecen con “tíos” amigos de sus padres y con “primos”, “abuelos”, “hermanos” por elección. Las relaciones elegidas de esta manera se fortalecen en las fiestas al compartir momentos de encuentro íntimo de unión, de alegría, de nostalgia, de deseos.

Y si hay algún recién llegado, siempre habrá una familia que abrirá sus puertas en la navidad para recibir a un nuevo integrante de la familia de amigos sanmartinenses para compartir un brindis, un fuego, abrir regalos, intercambiar anécdotas, y grabar en la mente momentos inolvidables. Para quienes tienen a sus familias lejos, un clásico es recibir muchas llamadas apenas pasadas las doce y luego, hacer las llamadas a quienes no se han comunicado aún. Baile, risas y fortalecimiento de vínculos elegidos se podría decir que forman parte de la tradición sanmartinense.