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Caso Odebrecht: salpicar sin ser salpicado

Un caso donde todos los protagonistas practican motricidad fina para salpicar y no ser salpicados.
| Por Claudio Blacher

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Las investigaciones sobre los modus operandi de la mayor empresa contratista del Brasil Odebrecht, abrió el telón de un escenario donde quedó al descubierto una estructura gigante de corrupción.

En ella seguramente se encuentran involucrados importantes actores del gobierno anterior, altos funcionarios de éste, los personajes conocidos de siempre; por ello se realizan intensas negociaciones que probablemente pretenden manipular la información, filtrar supuestos, favorecer operaciones de prensa y por supuesto salpicar y no ser salpicados.

La estructura de corrupción que pretende develarse seguramente en nada sorprendería al ciudadano común, sino fuera porque en este caso la documentación la provee la empresa, después de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos le iniciara en el 2016 una investigación, por pagos de coimas en doce países.

El antecedente a esta investigación es la gran operación histórica de anticorrupción realizada en Brasil, conocida como “Lava Jato” que en 2013 se inició en Curitiba, al descubrirse una red de lavado de dinero que la llevó a dar con el cambista Alberto Youseff. Al ser detenido, Yuoseff realizó un acuerdo dentro del marco jurídico de la delación premiada y entonces sus testimonios se desparramaron, alcanzando a empresarios y políticos del gobierno e importantes empresas como Petrobras.

Odebrecht, desde entonces, pretende negociar información por beneficios, que le permitirían continuar con sus negocios en los países donde opera.

En la Argentina no existen mecanismos legales que otorguen “beneficios” a los delatores, no obstante hay intensas negociaciones entre el Ministerio de Justicia, los fiscales involucrados y todos aquellos interesados que se encuentran vinculados en las causas donde intervino Odebrecht.

Al mismo tiempo que la Oficina Anticorrupción a cargo de Laura Alonso, de reconocida parcialidad y manipulación en estos temas, manifiesta que en este caso hay: “sectores del sistema político, judicial y empresarial que prefiere hacer borrón y cuenta nueva”,  la causa avanza dando dudosos pasos.

A fin de mes se prevé una reunión entre jueces argentinos y autoridades de la Justicia Federal de los Estados Unidos como modo de obtención de información.

El acuerdo se enmarca dentro de las gestiones entre el Ministerio de Justicia, cuyo titular es el funcionario del gobierno German Garavano, y la administración de Donald Trump, de reconocida trayectoria empresarial, siempre turbia desde aquellos negocios donde supo “acostar” al mismo Franco Macri, en el pasado. Por lo que el sentido común de la gente no parece equivocarse, al pensar que difícilmente conozcamos la verdad.

La encrucijada es sensible en pleno año electoral, ya que las causas que abarca son obras como las del soterramiento del Sarmiento, donde el gobierno anterior impulsó su ejecución, y esperó que el financiamiento viniera de la propia constructora  Odebrecht  y su socia local Iecsa, entre otras, las que debían ejecutarlas. Iecsa perteneció al primo de Mauricio Macri, Angelo Calcaterra. La forma  y los medios con las que su primo adquirió la empresa nunca quedaron claros, al punto que se presumió que en verdad seguían siendo propiedad de Macri.

Casualmente durante la gestión del actual gobierno se decidió darle un nuevo impulso a la obra, pero esta vez financiada con dinero del Estado. Parece finalmente que Odebrecht se retira finalmente de la obra, para alivio del gobierno (será que no fue conveniente negociar?).

El cuevero brasilero Leonardo Meirelles, declaró en Brasil como arrepentido, que le había girado 10 transferencias de 850 mil dólares de parte de Odebrecht, al actual Jefe de Inteligencia (AFI) Gustavo Arribas. Amigo del Presidente desde los tiempos de Boca. Este tuvo varias contradicciones para explicar los giros, de los que negó haber recibido algunos y atribuyó otros, primero a la venta de un departamento, luego a las de los muebles, más tarde obras de arte etc.

Otras obras enfocadas en estas causas son plantas potabilizadoras para Aysa (Agua y Saneamientos Argentinos), y construcciones o ampliaciones de los Gasoductos de Córdoba, obra que implica al Gobierno de esa Provincia.

Los 35 millones de dólares que los fiscales estadounidenses afirman que se realizó en concepto de sobornos a funcionarios del gobierno entre el 2007 y 2014 es la punta del ovillo que puede desenmascarar una trama con numerosos implicados.

El juego abierto, aunque no buscado, pretende ser capitalizado por todos, para inculpar sin avanzar, decir sin probar, agitar pero no aclarar, salpicar y no ser salpicado.

El desafío de los impulsores locales, parece que no es llegar a la verdad, sino encontrar una parcialidad que convenga.

Por ello da la sensación que a nada se llegará. Una lástima, porque si no se desentraña la verdad; en la endemia de la corrupción en que se encuentra la sociedad, se corre el peligro de instalar un discurso en donde se atribuya sólo a sectores de la política los actos de corrupción; cuando constatamos que convivimos en forma permanente con ella, en la cotidianeidad de nuestras vidas públicas y privadas. Era una muy buena oportunidad.

Mientras tanto aparecerán  disfrazados como siempre de apolíticos, los verdaderos dueños de casa.  Aquellos que siempre estuvieron del otro lado del mostrador y ahora atienden de ambos lados: “atendidos por sus dueños”; para convencernos que por allí pasa el Cambio.

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