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Crítica: Película El Bar

Esta película se proyecta hoy domingo a las 20 en la Sala Auditorio del Centro Cultural Cotesma

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|Por Miguel Krebs

Como dice el crítico español Andrés Arconada, “Alex de la Iglesia tiene una cosa: O gusta o no gusta nada”. Personalmente admito que me gusta porque su cine no se digiere fácilmente. Su estilo es una combinación entre el cine gore o splatter y el humor negro. Desde el punto de vista teatral sería el Gran Guignol*. Entre los 15 guiones que ha escrito el dúo Alex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría se encuentran las recordadas El día de la bestia, La comunidad, Muertos de risa y Crimen ferpecto, todas con un denominador común, la maldad; nadie es lo que representa. En su última película “El Bar” estrenada el jueves 29 en el auditorio de COTESMA, describe el movimiento cotidiano de un bar en el centro de Madrid visitado por parroquianos, casi todos habituales. Uno de ellos se retira del bar y sorpresivamente recibe un disparo en la cabeza y cae en la vereda del bar.
Aterrorizados los parroquianos tejen distintas teorías de donde ha partido el disparo y uno de ellos, un barrendero, sale a socorrerlo y también recibe un disparo en la cabeza. A partir de esta situación nadie quiere abandonar el bar. Esto es solo el comienzo de la trama que se divide en dos partes; arriba, sobre la tierra y abajo en el infierno, hablando metafóricamente. Curiosamente hay una especie de acuerdo tácito en no comentar mayores detalles de la película que van desde el mismo director en conferencias de prensa, pasando por los actores en entrevistas en radio y televisión y finalizando por los críticos que no quieren hablar de los spoilers (nueva expresión de origen inglés que se utiliza para comentar la trama o el final de una película quitándole interés al espectador en potencia)
Alex de la Iglesia es un fanático del cine y es sabido que en sus películas aparecen escenas o secuencias que hacen referencia a clásicos del cine. Esta situación de encierro forzoso, tiene reminiscencias de aquella película del director español Luis Buñuel que se llamó El ángel exterminador donde un grupo de burgueses asisten a una cena en la mansión de los Nóbile luego de asistir a una
función en la ópera. Cuando finaliza la recepción nadie puede salir del comedor impulsado por una fuerza misteriosa aunque nos hay motivos que se lo impidan. Otra referencia a tres películas es cuando al comienzo de El bar la cámara la sigue con un largo travelling por una calle a Elena hablando por celular, protagonizada por Blanca Suarez, unas de las mujeres más bellas del cine español. Durante esta caminata el director presenta a la mayoría de los personajes que convergen hacia el bar en un plano secuencia. Este es uno de los planos menos utilizados en cine porque requiere una puesta casi coreográfica en la que se unen toma, escena y secuencia mientras actores o extras entran en cuadro sin que la cámara deje de grabar o filmar. Orson Wells la empleó en Touch of Evil (Sed de Mal); Brian De Palma en Hoguera de vanidades y más reciente en la película El arca rusa del director Alexander Sokurov. Para quienes siguen al cine español encontrarán en esta película coral (término que les encanta emplear a los críticos) a magníficos actores como Terele Pávez en el rol de la propietaria del bar, personaje de pocas pulgas quien sin embargo trata con ternura a Israel un predicador alcohólico interpretado magníficamente por Jaime Ordoñez (se come la película). Una curiosidad; Ordoñez se ha compenetrado tanto en su personaje, que algunas de las heridas que tiene en el rostro y distintas partes del cuerpo no son producto del maquillaje o efectos especiales, sino que son reales. El actor argentino Alejandro Awada que por razones de coproducción fue incluido entre los 8 protagonistas del bar (pero la película es más española que la paella de mariscos). Completan el elenco Carmen Machi excelente actriz de comedia, Mario Casas, un joven actor gallego, Secun de la Rosa actor que tiene en su haber 32 películas y Joaquín Climent en su rol de policía jubilado. El empleo constante de los primeros planos y el espacio reducido del bar genera zozobra en el espectador. Pero Alex de la Iglesia no se conforma con eso; cada secuencia va seguida de una “vuelta de tuerca” creando más tensión a la historia. Para finalizar un dato curioso: Se han reproducido en estudio las características principales del Palentino, un muy conocido bar de Madrid, para poder rodar (como dicen los españoles) sin contratiempos. Mi recomendación: Imposible perderse esta joyita del cine español.
Miguel Krebs

* El Grand Guignol era un teatro parisino situado en el barrio de Pigalle que, desde su nacimiento en 1897 hasta su cierre en 1962, se especializa en espectáculos de terror naturalistas. Fundado por el autor y director Oscar Métenier, sus elementos típicos eran la caracterización de los actores con las extremidades cercenadas y los ojos arrancados, los estrangulamientos, y unos argumentos que trataban de esposas y maridos infieles que perpetraban venganzas espantosas. Fuente: Muy Historia

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