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Crítica de “El fútbol o yo”

El fútbol o yo (Argentina/2017). Dirección: Marcos Carnevale. Elenco: Adrián Suar, Julieta Díaz, Alfredo Casero, Peto Menahem, Federico D’Elía, Dalia Gutmann y Rafael Spregelburd. Guión: Adrián Suar y Marcos Carnevale. Fotografía: Rodrigo Pulpeiro. Música: Iván Wyszogrod. Edición: Luis Barros. Dirección de arte: Mercedes Alfonsín. Distribuidora: Buena Vista International. Duración: 105 minutos. Apta para todo público.
Pedro (Adrián Suar) es adicto al fútbol: puede ver cualquier partido, independientemente del equipo, liga o categoría. Esa situación insostenible le lleva a perder el trabajo y que su mujer Verónica (Julieta Díaz) le pida el divorcio. Frente a esa realidad, replantea su problema y decide iniciar un tratamiento para recuperarse. “El futbol o yo” para quien está acostumbrado a ver este tipo de comedia (sobre todo las norteamericanas) sabe que todas estas historias matrimoniales tienen un final previsible. Adrián Suar es buen comediante pero se repite como en “Me casé con un boludo” o “Un novio para mi mujer”. La dupla Suar-Diaz funciona de maravilla tanto en televisión (Secretos de familia) como en cine (Dos + dos). En una comedia el espectador perdona todo, no entra a analizar demasiados detalles ni es riguroso con la trama como en un drama. Pero esta película tiene un quiebre que va de una comedia, simple, anecdótica a una comedia dramática donde la adicción al alcohol es reemplazado por el futbol y el protagonista toma conciencia de las consecuencias. Lo que no tiene explicación es que esa adicción apareciera justo cuando comienza la película, como si los 10 años de matrimonio no existieran. También es inexplicable el nivel de vida que llevan los protagonistas y menos creíble es su situación laboral donde aflora todo un conflicto como si la empresa recién se enterara de su adicción. Por eso repito, que en una comedia se perdona todo. Pero más allá de estos detalles Marcos Carnevale (Viudas, Corazón de león, El espejo de los otros) es un director experimentado con buen manejo de actores creando situaciones de humor más allá del texto, como la protagonizada por Miriam Odorico una falsa amiga de Pedro (que disfraza por el alcohol su verdadera adicción) que tiene que dar testimonio
frente al grupo de terapia de rehabilitación. Participa en ese grupo de adictos, Roca (Alfredo Casero) haciendo de padrino de Pedro, que con su carisma e histrionismo vuelve a dar un nuevo empuje a la trama cuando estaba decayendo. La intervención de Odorico y Casero son secuencias altamente recordadas más allá de sus protagonista principales. La película se grabó en los estudios Pampa con un departamento totalmente recreado para la historia por la directora de arte Mercedes Alfonsín, porque las locaciones reales generalmente no tienen las dimensiones para los tiros de cámara. Marcos Carnevale cambió a su inseparable director de fotografía, el veterano Horacio Maira por Rodrigo Pulpeiro que realizó un trabajo correcto, sin alardes, por exigencias del actor productor. Donde manda productor no manda director. Como siempre buen sonido y buena proyección en la sala auditorio de COTESMA. “El futbol o yo” es una película que cuenta con suficientes condimentos atractivos como para satisfacer al público y a los productores (los que ponen la guita).

Por Miguel Krebs

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