Anuncios

Crítica Cinematográfica: Fátima

Fátima. Dirección: Philippe Faucon. Reparto: Soria Zeroual, Zita Hanrot, Kenza Noah Aïche y Chawki Amari. Producción: Canadá y Francia Año: 2015 Fecha de estreno: 03-06-2016. Duración: 79 min. Guion: Philippe Faucon. Fotografía: Laurent Fénart. Música: Robert-Marcel Lepage

Por las décadas del 50, 60 y 70 los argentinos tuvimos la posibilidad de estar al día con los estrenos del cine europeo porque todavía no existían los multicines de empresas norteamericanas, neozelandesas y australianas que limitaron la exhibición de películas europeas para favorecer producciones y coproducciones en sus países de origen. Para los amantes del cine francés seguramente recordarán títulos como El salario del miedo, Las diabólicas ambas del director Henri-Georges Clouzot o Rififi entre los hombres, de Jules Dassin. Finalizando los años 50 se produjo una verdadera revolución dentro del cine galo, comenzando por los contenidos, siguiendo con los distintos estilos narrativos lo que propició el surgimiento de nuevos actores y directores como Alain Resnais (Hiroshima mon amour) o François Truffaut (Los 400 golpes). Este movimiento que se denominó Nouvelle vague (Nueva ola) que influyó notablemente en algunos directores argentinos (Rodolfo Kuhn, Alberto Fischerman, Manuel Antín). Han pasado más de 50 años y las reglas de juego han cambiado. Hoy el público, no solamente argentino sino también latinoamericano tiene casi nulo acceso al cine francés o de cualquier origen que no provenga de Hollywood, por eso los promotores para difundir el cine de cada país son las instituciones culturales como la Asociación Dante Alighieri, Instituto Goethe o la Alianza Francesa en colaboración con sus respectivos gobiernos. Este año la Red de Alianzas Francesas en Argentina presenta la 17ª edición de la Semana Itinerante de Cine Francés con la colaboración de 30 salas locales en todo el país, entre las cuales está el Centro Cultural COTESMA. Como el año pasado el INCAA (Instituto Nacional de Cine y de Artes Audiovisuales) se asocia a las Alianzas Francesas proponiendo la exhibición de un cortometraje nacional al comienzo de cada función. Las películas que integran la Semana de Cine Francés son: Party Girl (mil noches y una boda); Je suis un soldat (Soy un soldado); Toute premièr fois (La primera vez); Fatima (Fátima) y Camile redouble (Camila regresa). El sábado pasado asistí a la proyección de Fátima, si bien no es mi costumbre contar el contenido de las películas, en este caso no hay inconveniente en hacerlo porque se trata de una historia sencilla, cotidiana, que bien puede trasplantarse a nuestro país salvando las distancias. Fátima (Soria Zeroual) es una inmigrante argelina en Francia, divorciada tras 16 años de matrimonio por conveniencia (que no relata la película) que se ve obligada a trabajar como empleada doméstica en una casa de clase alta y como segundo trabajo, haciendo tareas de limpieza en una importante empresa, para mantener a sus hijas; Souad (Kenza Noah Aïche) una adolescente rebelde de 15 años, y Nesrine (Zita Hanrot) que, con 18 años, comienza sus estudios de medicina. Fátima desaprovecha sus capacidades, ya que no lee ni escribe el francés y lo entiende apenas. Esta falta de comunicación lo vive como una frustración en la relación cotidiana con sus hijas. Ambas son su mayor orgullo y motivo para luchar con el fin de ofrecerles el mejor futuro posible. Un día se accidenta y durante su baja laboral, empieza a escribir en árabe lo que no ha podido decir en francés a sus hijas hasta ese momento. El director Philippe Faucon adaptó los textos autobiográficos de Oración a la luna y Finalmente, puedo caminar sola, escritos por Fatima Elayoubi, confiando los papeles protagónicos a actrices con poca o ninguna experiencia para lograr un clima de naturalidad lo más cercano a un documental. Es el caso de Soria Zeroual que tiene en la vida real coincidencias sorprendentes con la verdadera Fatima Elayoubi ya que Soria es argelina y actriz no profesional dedicada a trabajos de limpieza y tareas domésticas. Vive en Francia desde el año 2002 y ha sido nominada por esta película para el Premio César a la Mejor Actriz, premio que otorga la Academia de las Artes y Técnicas del Cine de Francia. También en el papel de la hija rebelde Souad, el director eligió a la inexperta Kenza Noah Aïche de 18 años cuya única experiencia actoral se limita haber hecho teatro en la escuela. En cambio el rol de la hija mayor Nesrine, fue confiada a la actriz Zita Hanrot que ha recibido el galardón de César a la mejor actriz revelación en la entrega 41 de los Premios César. Para remarcar la dificultad que tiene Fatima con el idioma, el director ha optado por diálogos en árabe y francés entre madre e hijas. El personaje de Fatima es absolutamente creíble desde lo formal pero cuando Soria Zeroual debe expresar alguna emoción, su gestualidad por momentos languidece, prevaleciendo el texto por su contundencia o los silencios, sustituyendo el director, las palabras por miradas.
Probablemente el público no haya notado la ausencia de una apoyatura musical a lo largo de la película que solo está presente en los títulos de comienzo y final. Por lo demás el sonido ambiente cubre el fondo de la obra. En esta suerte de economía de recursos la fotografía pasa casi desapercibida sin recurrir a marcados contrastes que aumenten el contenido dramático de la historia. Fátima es una de esas películas que después de verla uno tiene que sentarse en Unser Traum, pedir un café y continuar analizando hasta la última toma que es imperdible.

Por Miguel Krebs

Anuncios