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Santiago Maldonado: ¿Errorismo de Estado o si pasa, pasa?

La desaparición forzada de Santiago Maldonado plantea distintos interrogantes al tiempo que revela las claves políticas de la mirada del gobierno, pero también la de mucha gente.

Por Claudio Blacher

La desaparición forzada de Santiago Maldonado plantea distintos interrogantes al tiempo que revela las claves políticas de la mirada del gobierno, pero también la de mucha gente.

Muchos son los interrogantes que se abren desde la génesis en la pregunta: ¿Dónde está Santiago?.

Veintitrés días costó cambiar la caratula del caso a “desaparición forzada de personas”, con lo que la fiscal Silvia Ávila ubicó el foco sobre la Gendarmería. Más de treinta para cambiar la estrategia.

Hasta allí el papel de los grandes medios de comunicación protagónicos, que intentaron desviar la atención, lo que además se vio reflejado ampliamente en las redes sociales.

Se pretendió instalar: A Santiago en diferentes lugares del país y de Chile, vivo o muerto; A Santiaago herido por un puestero; los supuestos grupos guerrilleros mapuches; las “excéntricas” reivindicaciones de los pueblos originarios, el supuesto uso electoral del kirchnerismo; el pretendido perfil hippie, anarquista o guerrillero de Santiago Maldonado, las infiltraciones en las marchas, la violencia etc

Allí se permitió que saliera lo peor de una parte de la sociedad, que expresó una vez más sus visiones, los prejuicios y estigmatizaciones de siempre. Pero también de un amplio sector social que en general es ajeno al devenir político y se deja someter al mandato de esos poderosos medios influyentes o a sus representantes: como las grandes figuras referenciales del “espectáculo” mediático, muchas veces críticos de la grieta, pero incansables fogoneadores de ella.

Una vez más sucedía lo que tantas veces se repitió a lo largo de nuestra historia: una manipulación mediática de voceros políticos y sociales que buscó complicidad.

¿Actuó a conciencia el gobierno, sabiendo lo que estaba en juego?

¿Se vio una oportunidad de asentar una postura ideológica afín, de modo de plasmar un camino diferente respecto a los Derechos Humanos, que la sociedad había consolidado?

¿Hubo soberbia, después del exiguo y aparente triunfo electoral, para dar señales a los mercados y a los propios, para decir que el cambio llegó?.

¿Pensaron una vez más que si pasa, pasa y vaya a saber, si de ese modo obtendrían a cambio alguna oculta y oportuna ventaja?

La pregunta del sentido común de la gente es a esta hora: ¿No era mucho más sencillo separar transitoriamente a los involucrados y despegarse de la hipótesis, que señalaba a los protagonistas de la represión?

¿No era necesario poner desde un principio a disposición los mecanismos técnicos e institucionales para la investigación, en un tema claramente sensible en nuestra historia?

¿Fue soberbia, necesidad o convicción?

Apenas los mismos sectores que participaron de la distracción mediática y los operadores de prensa fueron instalando las dudas, el gobierno tomó nota del nuevo escenario y comenzó a recalcular su estrategia.

El punto culminante del giro fue en vísperas del partido Argentina – Venezuela. ¿Fue casualidad o se eligió el momento oportuno?.

Quizás ya no había otro camino que incluir el caso Maldonado en la agenda Presidencial. La presión mediática había cambiado, el impacto internacional, la calle, las multitudinarias marchas, las encuestas a las que son tan afines, y las pruebas, testimonios o testigos del caso que empezaron a ser contundentes.

Dirán que fue una vez más el “Errorismo de Estado” para ocultar el carácter de las decisiones que aquí se tomaron. Pero no se podrá evitar fácilmente el fantasma del encubrimiento.

Tampoco se podrán ocultar las horas de archivo de tantos referentes mediáticos sobre lo que decían o sobre los elementos que utilizaron para operar desde los medios y en las redes sociales.

Tampoco se dejarán de escuchar los silencios de muchos protagonistas de la vida política.

¿Hacía falta gritar tanto en las calles para que aparezcan las razones?

¿Hacía falta volver a gritar fuerte, como hace tanto tiempo:Aparición con vida y castigo a los culpables?.

Resultó indispensable, pero no suficiente.

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