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Una yegua en el camino

El portal Infobae transmitió en vivo la entrevista que realizó el periodista Luis Novaresio a Cristina Kirchner.
Recién a partir del día después es posible empezar a ver con más claridad lo que deja este controvertido pero indiscutible hecho político.

La aparición de la ex presidenta, nunca es neutra. La centralidad que ocupa desde hace años en la escena política nacional es un hecho; acción que además siempre dominó.

A partir de allí los detractores de su figura se ocuparán de refutarla, criticarla o denostarla. Sus seguidores de defenderla, exaltarla o reivindicarla. Pero después, todos indefectiblemente hablarán de esa yegua, que a pesar de todo permanece en el camino.

También después los argumentos de un lado o del otro serán los mismos. Sus adversarios o enemigos, y sus simpatizantes o seguidores, no torcerán sus inclinaciones ni posturas. Menos lo harán cuanto mayor sea la tensión de la polarización o el ancho de la grieta.

¿Qué fue entonces lo novedoso que produjo el hecho político de la entrevista?

Lo nuevo fue que Cristina Kirchner respondió preguntas sobre gran parte de aquellos temas que ocuparon la mayoría de los titulares, las polémicas y opiniones de los últimos años. Temas que generaron peleas, controversias, pasiones, ilusiones y desgarros.

Lo hizo en un portal que desde años la combate sin sutilezas, y con un periodista de manifiesta antipatía hacia ella.

Esto es bueno en sí mismo, porque en el marco de una entrevista donde primó el respeto, se evitaron los gritos, se pudo hablar y escuchar.

Para quien tenga la actitud y el deseo, como frente a un libro o una película, de dejarse llevar por el evento y disfrutar del ejercicio intelectual y emocional, esta era una ocasión.

No es poco a cuenta de los shows televisivos políticos a los que nos tiene acostumbrados desde ambos lados de la grieta.

Tampoco es común para los que desde los diferentes medios monologan con las mismas frases, las reiteran una y otra vez, para decir al fin y al cabo lo que los otros quieren escuchar. Acaso machacan, lo que no haría falta, si no existieran dudas. En buena hora de cualquier modo si las hay.

Se podrá seguir discutiendo por décadas las políticas o acciones de su gobierno, como se lo hace en todas partes del mundo con la historia de cada pueblo. Tampoco se podrá decir que la Justicia pondrá luz definitiva sobre las acusaciones que pesan sobre ella. Dependerá del poder de turno, porque lamentablemente la Justicia no está ciega.

Pero más allá de los cuestionamientos o respaldos que puedan suscitar sus palabras, podemos extraer, a modo de reflexión constructiva, una entre tantas partes que pueden ser claves en el reportaje. A la hora cuarenta (Ver en el reportaje completo), en relación al planteo del tema de la famosa grieta, la ex presidenta responde: “Tenemos 200 años de grieta. Y yo creo que estamos, aunque te parezca mentira y ahí yo estoy convencida que tenemos que hacer un intento de superar esto. Porque son 200 años de frustraciones. La grieta no es porque se pelean porque uno es kirschnerista y el otro macrista, no, no. Porque hay dos modelos de sociedad y de país. Estamos los que pensamos que por ejemplo la solución para la Argentina no puede ser la precarización laboral o la flexibilización laboral……creemos que la precarización laboral se asocia definitivamente como sucede en México con el narcotráfico…..”.

A favor o en contra, este el gran debate. No es Cristina o Macri. No son los dirigentes ni los partidos de época.

Es nuestro protagonismo para encontrar un modelo posible de bienestar y desarrollo.

Algunos están convencidos que es con inclusión, con participación activa de los que menos tienen y la intervención en la economía ante el mercado, lo que posibilitará el desarrollo con distribución equitativa de la riqueza y además respeto del medio ambiente.

Y hay otros que están igualmente convencidos, pero dicen que sólo liberando las ambiciones e iniciativas individuales, se puede crecer, nos podremos desarrollar poniendo en juego la creatividad y potencialidad personal. Luego con el derrame de la riqueza producida, se distribuirá los demás. La competencia y la ambición serán motor del desarrollo.

A la hora de escuchar, de participar y decidir, no elegimos sólo personas, elegimos intereses, construcciones de poderes que indefectiblemente están en uno u otro lado. Con algunos matices por supuesto, con algunos intereses mezquinos también.

Pero esta es la verdadera elección. El camino a transitar para no quedarnos en la pelea vacía.

Para esto vale la pena escuchar y disfrutar de las palabras cuando reflejan pensamientos e ideas y construyen un destino.

Valió la pena escuchar las dos horas de un reportaje fecundo. Deja pensar y emociona.

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