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Como quien no quiere la cosa….

Desde la reforma laboral, el plan de acceso a la salud o la reforma al régimen jubilatorio, los pasos del gobierno son firmes pero sigilosos. Avanzar mirando para otro lado.

Tu voto:

El gobierno tiene la legitimidad de los votos, pero no cuenta por ahora con el apoyo popular ni menos con el mandato para imponer el plan de gobierno que desearía, acorde a sus convicciones.

Tampoco cuenta con los votos en ambas cámaras del poder legislativo, para sancionar las leyes que cree necesarias, y que puedan consolidar su rumbo.

Saben que no resulta suficiente con ocupar el poder ejecutivo, para desplegar el modelo que se proponen, aunque sea esta la razón que motivó a gran parte de su equipo (empresarios en general) a sumarse a ocupar tareas de gobierno, corriéndose transitoriamente desde el sector del poder económico del cual provenían.

Por ello muchas de las medidas medulares, a las que aspiran y esperan los “mercados” se llevan a cabo sigilosamente y “como quien no quiere la cosa”.

Es el caso de la reforma laboral: comenzó con el ensayo del acuerdo entre empresarios y sindicatos en Vaca Muerta. Allí se introducen modificaciones de jubilaciones anticipadas, eliminación de las horas “taxis”, controles de ausentismo (avanzando incluso en temas de salud), reubicación del personal etc…

Se calculan según fuentes empresarias que el convenio firmado, disminuye entre 30 y 40% el “costo laboral”. Derechos de los trabajadores, que se decían antes.

Se intentó poner en agenda la reforma, generando así un debate, mirando la reforma laboral brasilera o la francesa; pero pronto se sale a explicar que será a la argentina, porque no pueden exponer aquí lo que en Brasil por ejemplo significó la reforma, en términos de flexibilización del trabajo y reducción del poder sindical.

Es por ello, y por la cercanía de las elecciones que el propio ministro de economía Nicolás Dujovne tuvo que salir a decir esta semana que: “no hay ningún proyecto de flexibilización laboral”; sin embargo distintos analistas aseguran que se buscarán los consensos para el debate entre todos los sectores. Por las dudas y como aporte a la discusión, anticipan lo que pueden hacer con el “Pata” Medina, o lo que amagan sobre Santa María (titular del gremio de encargados de edificios, y dueño, a través del gremio, del diario opositor Página 12). Anticipo de disciplinamiento liso y llano.

No son la excusa de la competitividad, los cambios tecnológicos, la productividad, lo que motivan en verdad la reforma laboral. Es el “costo” y la precarización laboral, el recorte del poder y los derechos de los trabajadores.

Pero en estas condiciones y contextos, requiere de sutilezas en las formas y sigilo para su avance.

También lo es el caso de la reforma jubilatoria: el anuncio de la “armonización” de las cajas previsionales estuvo anticipada a la reunión que tuvieron el titular del Anses y ministerio del interior, con los representantes económicos de las 13 provincias que no transfirieron sus cajas: Buenos Aires, Chaco, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.

Aquí se tensó la alianza entre el gobierno nacional y el provincial, que salió a defender el sistema previsional neuquino. Sin embargo parece que sólo es un juego de posicionamiento frente al panorama electoral, dónde el MPN disputa con Cambiemos. Fue en todo caso una buena oportunidad para sacar algún rédito. Probablemente la capacidad de acomodamiento funcional del partido gobernante provincial, sepa ubicar en el futuro los tantos y vuelva sobre el tema en el momento oportuno.

Por ello los gremios estatales dispusieron del plan de lucha: no hay convicción con los compromisos anunciados. Por ahora son promesas. Por qué habría que creerlas?. Suenan otra vez a más sutilezas.

Por último aparece ahora el Programa de acceso a la salud: El gobierno nacional impulsa la Cobertura Universal de Salud (CUS) mediante el otorgamiento de una credencial que oficia de cobertura de una “canasta de prestaciones” de salud para unos 15 millones de personas que no tienen cobertura de prepagas u obra social. Lo cierto es que ya las tenían con los hospitales públicos, que además no tienen límites en las coberturas. Con la credencial se abre la posibilidad de la limitación en las prestaciones y con ello un sigiloso (otra vez) mecanismo entramado de privatización encubierta y “gradualista”.

Aun así esperan los resultados electorales para avanzar un paso más. Claro está son los votos en definitiva los que marcarán el rumbo y los que irán consolidando o no este modelo en marcha.

Lo que no parece claro es que haya verdadera conciencia, sobre lo que se elegirá el 22 de octubre.

No son las personas, no es el espanto contra alguien; es la forma que determinaremos el cómo queremos desarrollarnos; es la noción de nuestras ideas de justicia social, de distribución de la riqueza, del ejercicio de nuestros derechos: a la salud, la vivienda, la educación; al rol del estado; es la inclusión, la convivencia con la diversidad; y en definitiva la de nuestra identidad nacional.

Y todo esto en apenas un voto.

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