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Miradas poselectorales

Los análisis de los resultados poselectorales vistos desde diferentes miradas. A partir del día después se abren distintos caminos, y como el mundo vuelve a rodar, será en la vida cotidiana donde se va a encontrar el verdadero protagonista de la contienda electoral: la realidad.

No caben dudas que un nuevo ciclo político se abre en el país, después que el voto popular se expresara en las urnas el pasado domingo.

Para la nueva derecha gobernante devenida en centro derecha, fue un triunfo que cierra un interrogante, según dice Carlos Pagni, uno de los analistas representativos del pensamiento oficial, en su columna del diario La Nación del 23/10 (Click Aquí): “¿es posible convalidar un menú de reformas favorables al mercado en un país con 30% de pobreza, cuando los resultados económicos no son todavía rutilantes?”, a lo que se responde, que el domingo quedó demostrado en las urnas que sí es posible, de acuerdo al contundente apoyo electoral.

El dato en una elección de medio término no es menor, tratándose como lo señala Pagni, del primer gobierno no peronista, después de 1928 que se encamina a terminar su mandato.

Para esta mirada, es un ciclo histórico que culmina con los “populismos” y que puede desarrollar un plan de gobierno, dentro de la democracia, satisfacer al mercado, darle impulso a la iniciativa privada, la libre competencia, dar menor intervención al estado, esperar el “derrame” de la riqueza generada y alinearse internacionalmente a las políticas hegemónicas del bloque dominante. Es desde allí donde puede conseguirse un financiamiento del déficit, que permita dar tiempo al “gradualismo” para no descuidar a los sectores más desprotegidos, mientras no “lluevan” las inversiones.

De todos modos, una vez más como lo señala Claudio Scaletta en su nota de opinión de Página 12 del 25/10: (Click Aquí), es “El sueño del fin del Peronismo, un clásico nacido en el 1955….”, esta vez de la mano de una inédita y novedosa experiencia política.

Desde el otro lado del arco político (opositor mayoritario), la lectura poselectoral establece que se trata a partir de ahora de refundar un nuevo espacio, que posibilite la unificación de la oposición, tras un proyecto que por el contrario, apuntale el empleo con trabajo nacional, fortalezca al estado como medio de intervenir en el libre mercado y la concentración, favorezca la redistribución equitativa de la riqueza, incentive el consumo, y proteja la industria nacional de la mano de las pequeñas y medianas empresas, cooperativas, etc..

En su análisis, la división de la oposición aparece como la principal causa de la derrota electoral, y sin duda además, la fuerte polarización que produce la figura de la ex presidenta, donde “se la ama o se la odia” y genera la acumulación de tanto voto en contra, al mismo tiempo que a favor.

En relación a la fragmentación del voto, el propio diputado nacional Emilio Monzó, jefe de la bancada legislativa oficialista dijo (Click Aquí): que agradecían dos veces a Randazzo, uno, por no haber aceptado la gobernación de Buenos Aires en el 2015 y la otra por haber mantenido su candidatura legislativa allí, luego de los resultados de las Paso. El caudal de votos obtenido (5,31%) le hubiera aportado a Unidad Ciudadana la garantía del triunfo el 22 de octubre en el territorio bonaerense.

También se atribuye la derrota, al rol fundamental que han tenido los medios masivos de comunicación y el dominio de las redes sociales, junto a un poder judicial que se presta una vez más a la dependencia del gobierno de turno, con una parcialidad evidente que facilita la puesta mediática en escena.

Además, señalan, aparece el protagonismo que va teniendo la figura de Durán Barba, asesor arquitecto principal de campaña, en el que queda al descubierto, su importante rol, a la vista de su participación en el bunker de Cambiemos, durante el mismo acto del festejo electoral del domingo. Así se demuestra con sus propias declaraciones en el reportaje que le realizaran “Los Leuco” en TN: (Click Aquí), donde queda de manifiesto el manejo profesional de marketing, de una campaña donde prevalece el vacío de contenidos.

La polarización producida dejó entrever, que aún en el caso de la trágica muerte de Santiago Maldonado, la población prefijó sus posturas, no con los hechos que se fueron sucediendo, sino con el alineamiento que previamente sostenían. Así la mirada del caso se situó según el lado de la grieta de preferencia, y se “consumieron” y repitieron todos los argumentos en línea al lugar de donde provenían.

Por ello, a pesar del “susto” que reconoce Durán Barba les produjo la aparición del cuerpo de Santiago, a días de las elecciones, ello no modificó la postura electoral prefijada.

Por su lado la izquierda interpreta el resultado electoral de la mano de su crecimiento a la luz del avance en las luchas sindicales, el impulso de las movilizaciones, y su lucha contra el “capitalismo, de la mano de la lucha de clases”.

Por ello una vez más hablan de números en valores absolutos y no porcentajes: “Creo que el resultado es muy meritorio no solo por la cantidad de votos que logramos, que fueron alrededor de 1.200.000, sino también por el contexto en el que se da” dice Christian Castillo en una nota del medio perteneciente a su espacio “La Izquierda Diario” del 24/10: (Click Aquí), donde se analizan los resultados.

Los números suelen dar lugar a jugar con diferentes interpretaciones, como aquella que hace tiempo tituló una agrupación afín: “somos la única fuerza que duplicó su cantidad de votos” al momento que se pasó, por ejemplo, de un 1,3% al 2,6% de los votos.

Otra parte de la oposición, que jugó a coquetear con el oficialismo, quedó relegada de la contienda, ya que según reconocen, la gente se inclinó a la luz de la polarización, optando por el original antes de quedarse con la fotocopia.

Inéditamente la polarización fue tal, que el primer candidato a senador por Buenos Aires Esteban Bullrich, estuvo oculto y silenciado durante la última campaña y a pesar de ello obtuvo el triunfo.

La realidad seguirá marcando el camino, con la que deberemos lidiar cotidianamente: el Banco Central sigue subiendo las tasas de interés, para combatir la insistente inflación, y como consecuencia se “seca” el mercado de dinero, se desalienta la inversión productiva y disminuye el empleo. Vuelven aumentar las naftas y próximamente el gas. Se pagará por ver fútbol y se encaminan la reforma laboral y previsional.

Al tiempo continuarán los ciclos políticos y económicos, que deberán seguir refrendándose con el voto popular. Ese es el desafío para todos.

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