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Sobre el Operativo Nacional de Evaluación “Aprender 2017”, ATEN expresa su postura

A continuación se transcribe el comunicado de ATEN sobre el Operativo Nacional “Aprender 2017”:

Es menester aclarar/señalar que ATEN Y LOS/AS TRABAJADORES/AS DE LA EDUCACIÓN no se oponen ni rechazan la EVALUACIÓN porque, de hecho, ésta forma parte de nuestro trabajo cotidiano en las aulas.
Todos los procesos de enseñanza/aprendizaje requieren de las evaluaciones para contar con la información y el conocimiento necesario que permitan mejorar, día a día, nuestras prácticas educativas. Nuestras evaluaciones ponderan procesos amplios que incluyen: a todas las disciplinas, contenidos transversales, conceptos, procedimientos, actitudes, relaciones, contextos socioeconómicos; esta forma de evaluar nos da un diagnóstico integral del proceso de enseñanza/aprendizaje y del estudiante al que acompañamos en su construcción de saberes.
Nos oponemos desde la docencia y desde las organizaciones sindicales a los “mecanismos de pruebas estandarizadas” que están siendo impulsados a través de los llamados “operativos de evaluación” .

De la misma manera que rechazamos el Operativo Enseñar, desde ATEN, a través de la discusión en nuestras asambleas y plenario de secretarios/as generales, planteamos el rechazo a la realización del Operativo Nacional de Evaluación “Aprender 2017” que impulsa el Ministerio de Educación de la Nación y que se pretende llevar a cabo el 7 de noviembre en todo el país.

Nos oponemos, principalmente, porque se trata de un operativo que concibe a la evaluación como un fin en sí mismo y como un mecanismo punitivo, que reduce la participación de la docencia a meros aplicadores y de los estudiantes a simples objetos de estudio. Seguiremos demandando la suspensión de estos Operativos Nacionales por cuanto:

En el plano laboral:
Pretende avanzar sobre derechos y obligaciones de los/as trabajadores/as de la educación. El Manual de Aplicación de “Aprender” precariza las condiciones y sobrepasa las obligaciones del trabajo docente al establecer que los directores serán Veedores de las escuelas donde se aplicará la prueba y los docentes serán Aplicadores designados por la autoridad competente, que evaluarán a los estudiantes de una escuela distinta a aquella en la que dan clase. Incluso, según la Ley 1125, esto podría considerarse como un “hostigamiento laboral”, ya que no puede otorgársele al empleado un trato distinto, ni cambio de funciones, ni de lugar del trabajo. Es importante remarcar que entre las funciones docentes y directivas no está la obligatoriedad de acción y formación relacionada con tareas de aplicación de evaluaciones estandarizadas externas. Se trata de un nuevo “rol”, distinto al trabajo que el docente tiene de forma cotidiana y, además, con el carácter de designación de manera inconsulta.

En lo pedagógico:
Corre el eje del trabajo pedagógico demandando otros tiempos para asumir responsabilidades y tareas ajenas al propio trabajo docente, antes, durante y después de la aplicación de un operativo construido sin la participación de los y las docentes.
El operativo llevado adelante durante el 2016 redujo los contenidos de los exámenes a dos áreas, Lengua y Matemática, en primaria y en secundaria, para 2º y 3º año. Sólo en 5º año de secundaria contemplan 4 áreas: Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales, donde además, la evaluación fue “censal”, dejando entreabierta la puerta para una “prueba de acreditación”. Este año la prueba nacional abarcará a niños de 6° grado y de 6° año, y una muestra en 4° grado para analizar escritura.
Quienes estamos en las escuelas sabemos que las evaluaciones estandarizadas de aprendizaje nunca evalúan todo lo que se aprende en cada una de las áreas evaluadas, porque siempre se realiza un recorte intencionado de la currícula. Lo deseable, entonces, sería ampliar los contenidos que se evalúan atendiendo a la relevancia social de los saberes y no prestando atención solamente a las disciplinas tradicionales.
La historia de ATEN ha planteado la Evaluación como dimensión de este proceso de formación y no como un mero instrumento externo de control y medición.

En lo metodológico:
Esta evaluación se aplicaría “todos los años” lo que se traduce en cierta “ingenuidad” y “falsas expectativas” acerca del cambio educativo posible, ya que la educación no mejora sólo por el hecho de evaluar todos los años o de imponer una “cultura de la evaluación”. El hecho de evaluar no produce por sí solo cambios en la educación, los procesos de enseñanza y de aprendizaje tienen otros tiempos y dependen de diversos factores que van más allá de la evaluación instrumental.

Las pruebas fueron confeccionadas utilizando solamente ítems de respuesta cerrada, condición que reduce al mínimo la retroalimentación a las escuelas. Si se intenta mejorar la educación, las evaluaciones deberían brindar información, no sólo para señalar el problema -o sea monitorear-, sino también para hacer un diagnóstico de la situación educativa. Y para ello, la evaluación necesita recoger más información que la que se produce a través de respuestas cerradas de elección múltiple, que nos dicen simplemente si el aprendizaje tiene lugar o no. Una forma de evaluación que no es el mecanismo aprendido en la práctica áulica por nuestras/os estudiantes.

Ya habíamos advertido sobre el nuevo sesgo tecnocrático con el que se pretende entender el trabajo docente que realizan directivos/as y educadores/as, ya que con el dispositivo “Aprender 2017” se nos involucra en una tarea instrumental sin incorporar una mirada del trabajador/a que incluya la dimensión político-pedagógica tan necesaria en todo proceso de evaluación.

Nuestro sindicato confrontó con este tipo de pruebas, como lo fueron las PISA, las ONE y el Censo Educativo de gobiernos anteriores. Hoy reivindicamos como acertadas estas definiciones ya que al desaparecer la Dirección de Evaluación Educativa, no hay garantías de secreto estadístico y nos queda claro que el perfil de las políticas educativas sólo contribuyen a cumplimentar requisitos de organismos financieros internacionales para acceder a créditos desde el Estado Nacional.

Por todo lo planteado, denunciamos los mecanismos establecidos por el Operativo “Aprender 2017” y exigimos la suspensión del mismo. Como sindicato convocamos a los trabajadores de la educación, maestras/os y profesoras/es a resistir su aplicación y a los/as compañeros/as directivos/as a no ser parte de este operativo que lejos está de las reales necesidades de los/as niños/as y jóvenes que asisten a nuestras escuelas.

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