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Qué pasa en Irán?

Las revueltas políticas en Irán vuelven a poner en tensión las relaciones internacionales, en un mundo donde abunda el recalentamiento global. Breve síntesis del conflicto.

Desde el jueves 28 de diciembre Irán volvió a ser escenario de revueltas sociales y políticas, cuyo desarrollo y consecuencias son difíciles de predecir, pero que por su peso específico en el mundo vale la pena atender.

Las manifestaciones comenzaron en la ciudad de Mashhad (la segunda ciudad más grande del país) y pronto se extendieron a más de cuarenta ciudades, incluidas la capital Teherán.

Las primeras consignas expresadas fueron contra la corrupción y la situación económica, gatilladas por medidas tomadas por el gobierno, como la reducción de la asistencia social a los jubilados, aumentos masivos de precios (que incluyeron al huevo) por lo que también se habló inicialmente con ironía de la “Revolución del huevo”.

El presidente actual Rohani, es un religioso moderado, que fue reelegido en 2017 tras haber logrado en 2015 un acuerdo nuclear con Estados Unidos (al mando de Obama en ese momento) que le permitiría destrabar el bloqueo económico que padece el país y hacer despegar su economía, que presenta altos valores de desocupación, especialmente entre los jóvenes.

El control de la inflación (en torno al 10% anual) y el acuerdo nuclear, fueron claves de las promesas de campaña sobre el despegue de la economía, lo que llevaron a Rohani a lograr su reelección. Sin embargo con la llegada de Trump al poder, el escenario geopolítico empezó a mutar, se complicaron las relaciones, y los ajustes económicos frente a la estancada economía dispararon las protestas sociales.

Desde el comienzo del movimiento el conflicto carga más de 21 muertos, decenas de heridos y cientos de arrestos, perpetrados por las fuerzas de seguridad del gobierno.

A pesar del régimen teocrático del país, la sociedad iraní presentó siempre un gran dinamismo como lo expresara ya Carlos Alfieri en la edición de marzo del 2015 en Le Monde diplomatique: “capas apreciables de ella poseen un alto nivel de instrucción y están abiertas al cambio, presiona para ensanchar los márgenes de libertad, está abierta, dentro de sus posibilidades, a lo que ocurre en el mundo y, dentro de ella, los jóvenes y las mujeres son los motores que impulsan las transformaciones. No es casual que haya apoyado masivamente al candidato reformista Mohammad Jatami, presidente entre 1997 y 2005; que haya salido a la calle en 2009 para protestar contra el presunto fraude electoral que permitió al presidente Mahmud Ahmadinejad alcanzar un segundo mandato, o que haya forjado en 2013 el apabullante triunfo del actual presidente aperturista, Hassan Rohani.

Es por ello que la protesta se va nutriendo de diferentes reclamos, donde se ha visto incluso el desafío de muchas mujeres a la opresión del régimen, lo que no impidió, por ejemplo, que una joven en Teherán se sacara el velo y lo agitara como una bandera, como se vio en un video y fotos que circularon por todas las redes sociales y medios de comunicación.

La complejidad del régimen de Irán, donde parte del poder reside en un gobierno elegido democráticamente y otra parte en una élite clerical autoritaria, hace que la situación socio política tenga muchos claroscuros. Desde 1979, vía reforma constitucional, el régimen se basa en esta estructura.

La reforma ocurrió luego que el Sha Mohammad Reza Pahlevi, que contaba con el apoyo de los Estados Unidos, fuera derrocado por una oposición de amplios sectores sociales y de diferentes tendencias ideológicas: laicos, liberales, socialdemócratas, nacionalistas y marxistas. Pero esta oposición fue hegemonizada por el sector del clero chiita (minoritario del islam, pero mayoritario en Irán) encabezado por el líder Ayatollah Jomeini, quién controló la revolución en 1979, formando una República Islámica.

Estados Unidos entonces perdió control sobre el importante y estratégico reservorio mundial de petróleo, que antes del Sha, dominaba Gran Bretaña, bajo el régimen Iraní nacionalista del primer ministro Mohammad Mossadegh.

En el año 1953, la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) había  perpetrado el golpe de estado contra el régimen nacionalista de Mossadegh, apoyando al Sha Reza Pahlevi.

Paradójicamente el régimen teocrático produjo muchos avances sociales y económicos, en un país con una fuerte impronta nacionalista, a pesar de ser multiétnico y plurilingüístico, lo que posibilitó un alto nivel de instrucción en muchos de estos jóvenes y en las mujeres en especial, según explicó Carlos Alfieri en la citada nota (2) y que aparecen como el motor de éstas protestas.

Tironeado históricamente por sus riquezas naturales, su ubicación geoestratégica, y el peso de su milenaria cultura, Irán lucha hoy con sus innumerables contradicciones internas e intereses extranjeros. Con una sociedad de 80 millones de habitantes, actualmente muy dividida, despliega a estas horas diferentes grupos sociales a la calle, que salen a manifestarse y expresan su apoyo o desafío al complejo régimen imperante. Un final abierto, donde todo el mundo quiere meter la cola.

 

Fuentes:

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