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El Papa en Temuco

Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores. Un bello chamal requiere de tejedores que sepan el arte de armonizar los diferentes materiales y colores”  dijo el Papa Francisco entre muchas otras reflexiones, como parte de la Homilía ofrecida esta mañana en Temuco.

Antes de continuar su viaje a Perú, en Temuco celebró la “Misa por el progreso de los pueblos” donde miles de pobladores de la región de la Araucanía como también de nuestro país, se acercaron a escucharlo y compartir los mensajes y reflexiones.

Todo comenzó con un rito en lengua mapundungun por parte de un grupo de la comunidad, para luego comenzar con un saludo “de manera especial a los miembros del pueblo mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes: rapanui (isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños, y tantos otros” destacó el pontífice.

El mensaje del Papa tuvo un esfuerzo en acercar posiciones en el marco del conflicto mapuche y por ello se pronunció en que “La defensa de la cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro” dijo en presencia de la multitud, de los representantes religiosos y de los referentes mapuches que asistieron.

Un mensaje que sobrepasó el contexto territorial donde se desarrolló la misa y bien podría extenderse a numerosas regiones del planeta donde abunda cada vez más la xenofobia y la discriminación.

Por ello también expresó: “Una nación es futuro y ese futuro se juega en la capacidad de escucha que tenga su pueblo y autoridades. Es preciso escuchar a los pueblos originarios. Escuchar a los jóvenes en su afán de tener más oportunidades. Escuchar a los ancianos con su sabiduría tan necesaria y su fragilidad a cuestas. No los podemos abandonar. Escuchar a los niños”.

Del mismo modo que ya se había pronunciado sobre el tabú de la pedofilia cuando señaló con anterioridad en esta misma gira a modo de autocrítica: “Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia” tema que en parte distanció a la iglesia chilena de muchos de sus seguidores respecto del abuso perpetrado por algunos de sus integrantes, fundamentalmente por la falta del abordaje de esta cuestión.

A pesar de los ataques aislados producidos antes de su llegada, en un lugar dónde existe un clima enrarecido y poco claro de violencia, el Papa dijo ante las 150.000 personas que se estima que concurrieron: “la violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos no a la violencia que destruye, en ninguna de sus dos formas”.

Tampoco se escabulló al recordar que allí donde se celebró la Homilía, en el aeródromo de Maquehue, que es una base aérea, fue un centro de torturas durante la dictadura de Augusto Pinochet (transcurrida entre setiembre de 1973 y marzo de 1990), por lo que también dijo, a propósito del lugar donde se celebraba la Eucaristía: “Y lo hacemos en este aeródromo de Maqueue, en el cual tuvieron lugar graves violaciones a los derechos humanos. Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron, y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias “.

Un mensaje de inspiración que desde su apertura con el tradicional saludo de Mari, Mari (buen día) deja una reflexión para aquellos prejuicios que desde este lado de la cordillera se produjeron, en el marco de las trágicas muertes de Santiago Maldonado y el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel, en las situaciones de un accionar represivo todavía no esclarecido.

Mensaje seguramente dirigido especialmente a todos aquellos funcionarios y medios de comunicación que utilizaron y siguen utilizando las manifestaciones, las reivindicaciones de los pueblos originarios y sus organizaciones mayoritariamente pacíficas, para sembrar odio, confusión y dividir una vez más la unidad en la diversidad a la que refirió el Papa cuando expresó: “La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora. La riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás”.

 

Mensaje completo: https://www.romereports.com/2018/01/17/homilia-del-papa-francisco-en-temuco/

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