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Un alto funcionario de Macri ocultó dinero en un paraíso fiscal

Buenos Aires – Hasta el año pasado, Andorra contaba con secreto bancario y quizá fue por eso que el subsecretario general de Mauricio Macri, Valentín Díaz Gilligan, decidió que ese sería el mejor destino para esconder 1,2 millones de dólares. Al igual que ocurrió con otros casos de “conflicto de intereses”, el funcionario dice desconocer que tenía ese dinero, ya que solo le hizo “un favor” a un amigo, pero fue luego de 11 meses de comenzar en la función pública que optó por “desaparecer” de esa cuenta.

En una investigación del diario El País, la Argentina vuelve al centro de la escena política internacional por un escándalo millonario de un funcionario de Cambiemos. Es que a Díaz Gilligan se le encontró una cuenta por 1,2 millones de dólares en Andorra, un pequeño país, de tan solo 78.264 habitantes, que se encuentra entre España y Francia. Pero no es por su extensión o su población que el miembro del Gabinete habría elegido este lugar para ese dinero, sino porque hasta el pasado año existía el secreto bancario.

Según destaca el periódico español, esta suma permaneció en una cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) a nombre de una sociedad, siendo que el mismo funcionario figuraba ante el banco como representante de la empresa y accionista de la sociedad Line Action Ltd. Pero, como si se tratara de una suerte de “discurso preestablecido”, Díaz Gilligan indicó a ese medio ibérico que ese dinero no era suyo.

En los papeles aparece que esa cuenta se abrió en 2012, momento en que el ahora funcionario presidencial se desempañaba en el Gobierno porteño, siendo asesor del, por entonces, Jefe de Gobierno, Mauricio Macri. Incluso, estuvo como titular hasta diciembre 2014, cuando ya era director general de Promoción Turística porteño. “Como consecuencia del nombramiento del accionista como director general de Turismo de Argentina, este decide dejar la actividad comercial que desarrollaba a través de Line Action y vende la sociedad el 3 de noviembre de 2014”, asegura un documento confidencial de la BPA al que tuvo acceso El País.

De todas maneras, la defensa de Díaz Gilligan es similar a la que se escuchó cuando el mismo primer mandatario fue “víctima” de los Panamá Papers, donde no se trató de un amigo, sino su propio padre. Es que el subsecretario general aseguró que solo le hizo “un favor” a un amigo. “Francisco Casal tenía problemas en su país y me pidió el favor. Tenía un juicio con el fisco que ganó y no podía figurar. Confiaba en él. La plata nunca fue mía. Además, yo no ejercía entonces cargo público. Era asesor y facturaba como autónomo”, argumentó el funcionario al medio español.

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