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Macri inauguró el período de sesiones ordinarias 2018 del Congreso

Puntualmente el presidente Macri inauguró el período 136 de sesiones del Congreso Nacional y durante los 40 minutos que duró el discurso, intentó en casi todo momento dar un tono conciliador hacia todo el arco político y social.

A diferencia de los anteriores marcos sociales, el discurso puso en evidencia que esta vez la etapa política circundante, es completamente diferente. Por un lado no hay mayores buenos resultados a exponer, y por el otro, ya ha transcurrido la mitad de la gestión y la sociedad tomó nota que muchas de las promesas pasadas quedaron sin cumplir.

Por ello habló de la inflación en baja, pero no detalló números. Volvió a plantear las metas económicas (déficit, inversiones, endeudamiento etc..) pero haciendo énfasis en el gradualismo, a modo de justificación de los objetivos no alcanzados.

Reclamó leyes al Congreso como: extensión de la licencia por paternidad, ley sobre telecomunicaciones y tecnología, ley de recuperación de bienes del narcotráfico, ley de difusión de resultados educativos o el debate sobre despenalización del aborto.

Ya no hubo lugar para la confrontación con la oposición, fundamentalmente porque se omitió hacer referencia a la “pasada herencia”. Como se venía destacando, la “cantera” de este recurso quedó agotada.

No volvió sobre la reforma laboral, pero mencionó la necesidad del blanqueo, lo que expone una temática de amplio consenso gremial.

No se reflejó de igual modo cuando aludió al sector gremial docente. En una suerte de estrategia de anticipar el golpe de negociación y a conciencia que la paritaria del sector resultará testigo para otros gremios, los confrontó cuando dijo: “no hacer política con la educación de nuestros hijos” y “no podemos acordarnos de la educación solo en ese momento“, en relación a las paritarias docentes en vigencia.

Eludió mencionar sin embargo, el conflicto que se genera en el sector, cuando se ofrecen aumentos menores o iguales al 15%, en cuotas, y con salarios que ya vienen perdiendo frente a la inflación.

Sin nombrar al controvertido policía Luis Chocobar, que protagonizó el polémico suceso, donde mató por la espalda a un delincuente que huía; ratificó Macri la política de mano dura, intentando exponer la “tensión entre democracia y seguridad”.

Finalmente en un discurso bien ensayado y que no despertó ninguna sorpresa, terminó con palabras esperanzadoras para dar lugar al coro de legisladores que como siempre entonaron al cierre, el famoso: “Sí!, se puede!”.

Esta vez seguros que las expectativas iniciales con las que contaba el gobierno, junto a las herramientas electorales de “diseño” ya no tienen más lugar. El futuro ya es presente.

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