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“Nosotras movemos el mundo, nosotras lo paramos”

Foto: Taku Aravena

San Martín de los Andes – En el marco del 8M, las mujeres de nuestra ciudad visibilizaron – mediante una marcha multitudinaria – sus diversos y variados reclamos hacia esta sociedad patriarcal que las mata, las viola, las niega, las juzga, las oprime.

Este año, se notó una gran diferencia en cuanto a la marcha local del 2017 ya que evidentemente la convocatoria fue mayor. En la Plaza San Martín, hubo una “quema feminista”; allí cada mujer podía quemar aquello que la hacía sentir en inferioridad de condiciones, oprimida, silenciada; podía quemar por ejemplo la injusticia social, el patriarcado; lo que cada una deseara quemar para, simbólicamente, allí terminar con el sistema patriarcal y fortalecer un sistema igualitario que garantice a cada mujer la autonomía sobre su vida y sobre su cuerpo.

Posteriormente, se dio lugar a la palabra de mujeres pertenecientes a diferentes agrupaciones feministas. Allí se pronunciaron gran cantidad de reclamos que evidenciaron las numerosas situaciones en las que las mujeres son desvalorizadas, denigradas, subestimadas, maltratadas, abusadas y asesinadas.

Se hizo hincapié en la necesidad de que se trate en el Congreso el derecho al aborto legal, seguro y gratuito: “Exigimos aborto legal, seguro y gratuito; estamos transitando un tiempo histórico: los pañuelos verdes de la campaña nacional por el derecho al aborto nos hermanan en un grito que ya es global; tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas; en nuestro país se realizan entre 370.000 y 520.00 abortos clandestinos por año”.

También se focalizó en el reconocimiento y cumplimiento de los derechos de todas las mujeres incluyendo mujeres lesbianas, trans y travestis, y rechazando toda forma de crueldad: “Paramos porque somos parte de una historia colectiva; hoy somos millones las mujeres lesbianas, trans, travestis movilizadas en todo el mundo y salimos a las calles en defensa de nuestras vidas y por nuestros derechos; por nuestros deseos y por nuestras autonomías”.

Las mujeres gritaron – para que el mundo las escuche – que ya no soportan más femicidios; que necesitan urgentemente que los femicidas estén en la cárcel, que la justicia tenga representación femenina; así como también, que la tengan todos los ámbitos de poder.

Nuestra fuerza callejera hace que cuando una de nosotras habla, muchas voces se sientan acompañadas para romper el silencio; ya no nos callamos más; sin embargo la violencia femicida y travesticida sigue descontando vidas

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