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La forma del agua, una obra de arte

Título original en español: La forma del agua. Gènero: Drama, Fantàstico. Duración: 123 mín. Director: Guillermo del Toro. Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins. País: Estado Unidos. Idea: Guillermo del Toro. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Dan Laustsen. Montaje: Sidney Wolinsky. Año 2017

Jean Cocteau, en su película La Bella y la Bestia (1946) decía en el prólogo “Los niños creen en lo que le cuentan y no lo ponen en duda. Creen en otras miles de cosas muy ingenuas. Los que les pido es un poco de esa ingenuidad y dejen que les diga 3 palabras mágicas como un auténtico “ábrete sésamo” de la infancia: erase una vez”. Podríamos decir lo mismo de este cuento para adultos que es La forma del agua dirigida por el mejicano Guillermo del Toro, (El Laberinto del fauno; El espinazo del diablo; Hellboy) una auténtica obra de arte por la que recibió merecidamente el Oscar de la Academia del cine de los E.E.U.U. a la mejor película de 2017 ¿Se preguntaron por qué se llama La forma del agua? El propio director lo explicó en una entrevista durante el Festival de Sitges (España) “el agua como el amor no tienen forma”.

El momento histórico en que se desarrolla la acción es a comienzos de los años 60 donde E.E.U.U aparentaba pasar por un buen momento económico, crece el consumismo en una sociedad que estaba más ocupada en el futuro que en el presente compitiendo con su archienemigo la Unión Soviética por los viajes espaciales; preocupada por la expansión del comunismo que derivó en la guerra fría y en 1959 había comenzado el conflicto con Vietnam. Dentro de ese contexto se desarrolla una historia de amor entre Eliza, una muchacha muda, que trabaja como personal de limpieza en un laboratorio secreto del gobierno y un anfibio humanoide capturado en el amazonas. Del resto se podrán enterar viendo la película que se mantiene en cartel una semana más en el Centro Cultural Cotesma.

Algún potencial espectador pensará encontrarse con una película de terror en que los graves de la de la banda sonora producen un temblor en todo el cuerpo advirtiendo la proximidad del monstruo.  Pero se sorprenderá con la bellísima secuencia de comienzo durante la cual se desarrollan los títulos con un tema que predispone a relajarse. Guillermo del Toro le pidió al músico francés Alexandre Desplat que compusiera un tema musical que fuera el leitmotiv de la película al estilo de los años 60 donde predominara un silbido al estilo de los Aventureros (1967 con Lino Ventura y Alain Delón). Alexandre Desplat, para quien no lo conoce, es el compositor de las bandas sonoras de La chica de la perla, El escritor fantasma, El discurso del rey, La chica danesa, entre otras.

La forma del agua es una historia de soledades. Eliza Espósito soñadora y rutinaria, interpretada por la magnífica actriz británica Sally Hawkins (Godzilla,  Paddington)  nominada a la mejor actriz protagonista, esconde debajo de esa dulzura e inocencia un carácter decido a enfrentar cualquier contingencia a pesar que no puede hablar. Su vecino Giles (Richard Jenkins) vive con sus tres gatos que son su única compañía, tratando inútilmente de buscar una relación que su homosexualidad no le permite. Esa homofobia de la época estaba acompaña de la discriminación racial. Guillermo del Toro le asigna estos prejuicios al coronel Richard Strickland (Michael Shannon) el malo de la película que capturó el monstruo y al dueño de la cafetería, Pie Guy (Morgan Kelly). Zelda (Octavia Spencer) compañera de trabajo de Eliza, menciona constantemente a su marido por el cual se desvive y cuando lo conocemos, entendemos la soledad de Zelda. Y por supuesto el monstruo que le da vida Doug Jones, actor que vive constantemente en el anonimato dado que es experto en personajes caracterizados (La cumbre escarlata, El laberinto del Fauno). Respecto al diseño de hombre anfibio, concebirlo llevó más de 3 años. Si bien tiene alguna similitud con el inexpresivo monstruo de la laguna negra (1954) el protagonista de La forma del agua debía expresar ternura, tristeza, ira, para lo cual fue necesario trabajar con un equipo de escultores, maquilladores y expertos en efectos especiales. El director de fotografía danés Dan Laustsen es la tercera vez que trabaja bajo las órdenes de Guillermo del Toro (La cumbre escarlata, Mimic) logrando climas por momentos expresionista, con fuertes contrastes de luces adivinando la siluetas de los protagonistas. A lo largo de toda la película se hace referencia al agua a través de códigos de  colores donde dominan los verdes y azules. El cuarto de Eliza tiene grandes manchas de humedad en la pared y un arco de la habitación recuerda a una ola gigante; lo escrito al dorso de la hoja de almanaque o el vaso de agua que vuelca adrede el coronel Richard Strickland, hacen referencia al agua. En cambio el rojo está presente luego de la experiencia amorosa de Eliza a través de los zapatos, la vincha que lleva en el pelo, el sweater y el abrigo. Una película que no basta con verla una sola vez dado que su director puso pequeños guiños para que el espectador los descubra a través de sus personajes, la escenografía y situaciones. Basta analizar en el montaje del canadiense Sidney Wolinsky el empleo de la banda musical que casi siempre se adelanta para introducirnos en la próxima secuencia o los remates de secuencias acompañadas por una música en crescendo y que culmina con un simple ruido como si fuera un instrumento.. La forma del agua es una verdadera lección de cine realizada por un director que tiene pasión  por el cine.

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