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Alanís: Historia 10. Técnica 3


Alanís / (Argentina/2017) / Dirección: Anahí Berneri / Guión: Javier Van De Couter y Anahí Berneri / Fotografía: Luis Sens / Música: Nahuel Berneri / Edición: Delfina Castagnino y Andrés Pepe Estrada / Elenco: Sofía Gala Castiglione, Dante Della Paolera, Dana Basso, Silvina Sabater / Duración: 82 minutos / Calificación: apta para mayores de 16 años /

En el nuevo cine argentino todo es un bajón. No solamente la gente está pasando por un momento difícil, sino que ni siquiera puede darse el lujo de pasar un momento donde los problemas queden de lado con una sonrisa. Claro, es más fácil encarar un drama que hacer reír. Como si reírse fuera un pecado; está mal visto. Y no hablo de las película de Olmedo y Porcel, que seguramente eran una vía de escape y que llevaban más público que Alanís, pero filmemos una comedia simpática, tenemos muy buenos actores y actrices y sin bien el gordo Juan Carlos Messa y Oscar Viale se murieron, siguen habiendo otros como el caso de Sebastián Borensztein (Un cuento chino); Mariano Vera (mamá se fue de viaje) o Pablo Solarz (Sin hijos) una coproducción con España. Los españoles, que tienen el mismo drama existencial que nosotros producen a grosso modo un 40% de comedias y el público las a ver haciendo buenas recaudaciones. En el Centro Cultural Cotesma el sábado 10 a las 20.15 éramos 11 personas en la sala. No es que la película sea mala pero es un bajón. Sin embargo Alanis es una buena película por la historia que narra, no por su factura técnica. Es un drama vigente y el dicho popular dice que la prostitución es la oficio más antiguo de mundo. Solo la Biblia contiene 47 versículos referidos a la prostitución.

Pero el cine no es solamente el argumento o historia. Es un arte compuesto de otras artes como la fotografía, la música, el teatro hasta se podría incluir el vestuario maquillaje y ambientación. Pero existe además algo que es inherente solo al cine: el ritmo dado por el montaje, los planos, las escenas y secuencias. Alanís carece de todo esto, quedándose en la historia y en actuación de Sofía Gala y su hijo. Mis críticas no tratan de contar la historia ni interpretarlas, a eso está acostumbrado el público porque la mayoría de los críticos no han tenido la experiencia de filmar. Estamos hablando de cine, no de un relato literario. No quisiera hacer el papel de docente del ENERC pero el cine fue creando su propia sintaxis dentro de un leguaje a partir de los diversos planos; los primeros planos tienen un significado lo mismo que los planos generales y medios. Exactamente ocurre con los movimientos y desplazamientos de cámara, por eso la tecnología ha creado aparatos que puedan ayudar al director a expresarse con más libertad. Ahora resulta que Anahi Bernerí creó un nuevo plano, el Plano Lumbar o Plano cúlico, en el que todo se desarrolla de la cintura hasta la rodilla. Además para emplear este plano, según la directora, es necesario tener la cámara fija, atornillada al piso. Toda la película está narrada así, con excepción la secuencia de la motocicleta donde también está fija y lo que mueve es el fondo. Alanís no tiene ritmo, es tediosa por la misma razón de cómo ha sido filmada. La fotografía de Luis Sens pasa desapercibida, carente de volumen y contraste. El sonido es por momentos confuso, no se entienden muchos diálogos y el doblaje en algunas escenas están fuera de sincro. Es probable que el público no lo note porque como dice Alanis en un momento de la película, los hombres se fijan solamente en las tetas. Muy buena la actuación de Sofía Gala Castiglione que hace un papel creíble sin cargar las tintas evitando el clisé de una prostituta. Muy acertada la elección que el hijo sea de la propia Sofía para lograr mayor credibilidad del personaje. En resumen, si no toma en cuenta lo que acabo de escribir acerca del lenguaje cinematográfico, vaya a verla.

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