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Crítica de Perdida: película pochoclera*

Por Miguel Krebs

Título original: Perdida .Año 2018.Duración:86 min. País. Argentina. Coproducción Argentina-España. Dirección: Alejandro Montiel. Guion. Jorge Maestro, Alejandro Montiel, Mili Roque Pitt Música: Alfonso G. Aguilar. Fotografía: Guillermo Nieto. Reparto: Luisana Lopilato, Amaia Salamanca, Rafael Spregelburd, Nicolás Furtado, Oriana Sabatini, Julián Serrano, María Onetto, Carlos Alcantara . Género: Thriller policial.

Grata sorpresa me causó el jueves ver el hall de CCC atestado de gente dispuesta a ver la película nacional Perdida, no sé si por la promoción que se le hizo, por la protagonista (Luisana Lopilato), porque algunos comentarios dijeron que está filmada en San Martín de los Andes o porque estaba lloviendo, buena razón para ir al cine. La historia está basada en la novela policial Cornelia, de la multipremiada escritora, periodista y conductora de TN (Todo Noticias de canal 13), Florencia Etcheves. La adaptación de la historia conserva algunos datos de la novela original pero en la adaptación por el director Alejandro Montiel, el guionista Jorge Maestro y por Milagros Roque Pitt, se obviaron varias cosas. La película está llena de lugares comunes que podemos ver en televisión o para aquellos que están abonados a Netflix, pero filmada siguiendo el manual del buen director aunque salteándose algunas hojas en lo que respecta a los raccontos un tanto confusos que desorientan al espectador apabullado por tantos nombres de personajes. Lo verdaderamente destacable es la banda de música incidental escrita por Alfonso G. Aguilar, que como decía un viejo compaginador amigo, es la vaselina de la imagen. Desde la primera secuencia la música nos va introduciendo en ese clima de thriller policial y cada secuencia va apoyada de sonidos muy graves que te hacen temblar el esqueleto a sonidos tan agudos como insoportables, gracias al excelente equipo de sonido que tiene la sala auditorio del CCC. En el caso de la fotografía de Alfonso G. Aguilar es correcta pero nada que destacar, probablemente porque la trama que no abunda en climas de real suspenso. Menciono más arriba que la película tiene lugares comunes; una policía llamada Pipa (Luisana Lopilato) que hace rancho aparte para resolver un caso sin darle intervención de sus compañeros; enfrentarse y desobedecer a su superior que a la sazón es el actor Rafael Spregelburd en su papel poco creíble del comisario; el inexpresivo Rafael Furtado en el rol de un compañero y la madre (Maria Onetto) de la desaparecida Cornelia que recita un texto con tan poca convicción queriendo convencer a Pipa que tiene que investigar la desaparición de su hija, hecho que ocurrió hace 14 años (en la novela original son 10 años) porque ella es policía y fue amiga íntima de Cornelia. Otra cosa notable es la poca presencia de la Policía Federal como institución, como si llevando una 9 mm en la sobaquera y la identificación en el cinturón compensara esa ausencia. Si la hubieran filmado los yanquis nos pasearían por todo el edificio (a lo mejor las autoridades de la PF no se lo permitieron a la producción). En fin, para no ser pesado, debo decir que no soporto a la gente, que cuando se encienden las luces de la sala mientras están pasando los créditos finales, hablen de cualquier verdura como si estuvieran comentando del precio de la lechuga y no escuchar una puto comentario de lo que acaban de ver, ya sea para elogiar la belleza de la española Amaia Salamanca que cambia el color de sus ojos para confundir al espectador o del buen criterio que tuvo el director por haber elegido Luisana Lopilato para el rol de Pipa

*Pochoclera: Se entiende como película entretenida

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