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Renuncia de Esteban Bosch: no se puede pensar distinto

Las tempestivas declaraciones publicadas ayer en RSM del ex-sectretario de Turismo, Producción y Deporte, llevaron nuevamente a la cabeza municipal a tomar una drástica decisión. Posiblemente, Brunilda Rebolledo intentó alguna otra opción antes de aceptar la renuncia de Esteban Bosch. Quizás en algún momento consideró tomar un rol conductor, alinear al funcionario descontento, explicarle que los cuestionamientos a la gestión se deben hacer puertas adentro, y dirigirse a la comunidad con un mensaje atenuador, y en algún sentido autocrítico.

Pero, si en algún momento Brunilda pensó en sostener esta situación, las persistentes llamadas de la capital provincial, asumiendo una “descalificación” al gobernador, no le dejaron muchas más opciones que el desenlace comunicado sobre el mediodía de ayer. La fría disputa que enfrentan Omar Gutiérrez y Rolando Figueroa en el partido provincial tiene coletazos, que solo contribuyen a diezmar una gestión que no logra una recuperación.

Como en la última gestión del MPN, en la que Cristina Frugoni, sumida en la interna provincial, desgranaba el gabinete heredado de Luz Sapag, para buscar una inalcanzable reelección, otra vez las figuras que pelean en la capital condicionan el gobierno local. Finalmente, el Movimiento está antes que la gestión.

Aún así, quien detenta el timón, parecería ser el más adecuado para explicar lo que sucedió. Aunque con la llegada de Germán Lo Pinto, Brunilda Rebolledo tomó un lugar menos expuesto y casi no se mostró en los medios de comunicación, era de creer que ella debía explicar por qué le recibió la dimisión al secretario de Turismo, Producción y Deporte. Pero no fue así. Ante el expectante asedio de los periodistas que pululaban por el Salón Municipal, fue el coordinador de gabinete quién se sentó en el centro de la solitaria mesa, y bajo el retrato de Omar Gutiérrez, eligió un conjugación impersonal para decir que “se le aceptó la renuncia a Esteban Bosch”.

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