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Huy! Mirá como tiemblo: Crítica de Aterrados

Por Miguel Krebs

Aterrados (Argentina / 2017) / Dirección y guion: Demián Rugna / Fotografía: Mariano Suárez / Elenco: Maxi Ghione, Norberto Gonzalo, Elvira Onetto, Demián Salomón / Música: No figura en ningún lado / Montaje: Lionel Cornistein. Dirección de arte: María Laura Aguerrebehere. Sonido: Pablo Isola. Duración: 86 minutos.

Las películas de género, en este caso de terror, herederas del Grand Guignol, que fue un estilo de teatro provocador fundado en París en 1897, donde abundaban la sangre y cuerpos cercenados, tienen sus adeptos, por eso existen tantos festivales de cine que abarcan esta temática. De hecho, “Aterrados” participó de los más importantes en Portugal, Bélgica, Grecia, Méjico o Uruguay. Títulos como, “Naturaleza muerta”, “Hipersomnia”, “Kryptonita”, “Necrofobia”, “No sabés con quien estás hablando”, son películas absolutamente desconocidas para nuestro público. Producciones, que sin tomar en cuenta las historias, técnicamente están muy bien realizadas.

La idea original de “Aterrados” nace del cortometraje “Tengo Miedo”, del mismo director, Demián Rugna, un amante del cine de terror. Cuando decidió hacer un largometraje, a la misma historia le cambió el título. Rugna explica que “Aterrados” se trata de 3 historias que se cruzan; 3 fenómenos paranormales en un mismo barrio y que confluyen en una sola historia investigada por especialistas.

La copia digital de proyección adolece, como casi siempre ocurre con las películas nacionales de falta de contraste y de saturación del color desmereciendo muchísimo el trabajo del director de fotografía. (En la época que se proyectaban copias en 35 mm se mandaban al interior del país las de inferior calidad porque volver a hacer una nueva implicaba un gasto adicional). En este caso la primera de las escenas donde la sangre salpica al espectador, en lugar de un rojo intenso (estamos ante una película de terror) aparece una sangre achocolatada.

Menos mal que Mariano Suárez, excelente fotógrafo que proviene de la publicidad y del video clip, no estuvo en el Centro Cultural Cotesma, porque si no se cortaba las venas. La mayoría de las secuencias transcurren de noche o en penumbra (faltaba la lluvia que le hubiera agregado más dramatismo) para lo cual tiene que haber un contraste notable entre los negros profundos de las sombras y la partes más brillantes pasando por tonalidades intermedias. Casi toda la película transcurre como si delante del proyector hubiera un velo.

En el guión hay situaciones de una desprolijidad notable, falta de justificación en actitudes de ciertos personajes por no decir en todos. El espectador debe adivinar quiénes son cada uno de ellos y por qué están allí. Aun tratándose de una ficción le falta cierta coherencia a la trama en algunos momentos. Personalmente me dio la sensación que fue filmada a las apuradas, tanto es así que la protagonista que juega el rol de la investigadora (Elvira Onetto) toma fotografías para registrar pruebas de unos rastros en una puerta, apuntando su cámara en dirección contraria a la puerta.

El director logra por momentos escenas muy efectistas que sin duda produjeron miedo a los 9 espectadores que estábamos en la sala. De todas maneras, narrativamente descoloca y confunde al espectador por una falla en el montaje.

En cuanto a la música (en la ficha técnica no figura el nombre del músico) que es fundamental para crear el clima necesario en este género, es excesiva sobre todo por el abuso de sonidos de timbales. Los efectos especiales, técnica de la cual depende gran parte de la película, no conforma del todo. Hay tomas en las que se ve claramente un trabajo “artesanal” (no puedo decir en que secuencias se nota más, porque me van a matar).

En cuanto a la actuación quiero contar una anécdota que presencié el día del estreno. Se acerca una señora de edad a la boletería del Centro Cultural Cotesma y pregunta – ¿En esta película Aterrados, quién trabaja? – Y le responde el empleado luego de consultar – Maxi Ghione, Norberto Gonzalo, Elvira Onetto, Demián Salomón. – Ah –dijo la señora- No los conoce nadie. – Pegó media vuelta y se fue. El elenco elegido tiene más experiencia teatral que cinematográfica y eso se refleja en la pantalla, probablemente por un problema de dirección. A los amantes del cine de terror esta película argentina seguramente les va a encantar.

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