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Nueva especie de hongo de pino comestible en nuestra zona

Una vez más, con la llegada de las primeras lluvias y el otoño, aparecen diversas especies de hongos y se multiplican las consultas referidas a ellos. En esta oportunidad vamos a referirnos a los llamados “hongos de pino” que la mayoría de los amantes de los hongos conocen y recolectan con mucho entusiasmo y confianza.

Brevemente recordaremos las características de estos organismos, sus estructuras de crecimiento (hifas) están unidas a las raíces de los árboles formando una unión simbiótica de mutuo beneficio que se denomina micorrizas.

En esta relación, las plantas alimentan al hongo con los productos de la fotosíntesis y los hongos expanden el área de influencia de las raíces de los árboles en el suelo, aportándoles mayor cantidad de agua y nutrientes minerales.

En otoño, con las lluvias y las temperaturas todavía agradables, el hongo forma las estructuras reproductivas (que es lo que nosotros juntamos para comer), encargadas de dispersar las esporas para que puedan formarse nuevos individuos y nuevas simbiosis.

Algunas fructificaciones con forma de sombreros o setas son las que llamamos “hongos de pino”. Son muy fáciles de reconocer por la estructura de sus sombreros, marrones y pegajosos o jaspeados y secos, y la parte inferior con “esponjita” (tubos) en vez de “librito” (laminillas).

Hasta este año las especies presentes en la zona, todas comestibles, comestibles, eran: Suillusluteus, creciendo con Pinusspp. (Foto: Walt Sturgeon), Suillusgranulatus, creciendo con Pinusspp, Suilluslakei, creciendo con pino oregón, Pseudotsugamenziessi.

Recientemente se ha determinado la presencia de una nueva especie en la región, también creciendo junto a pino oregón, denominada Suilluscaerulescens, muy semejante a S. lakei pero cuando se corta el pie, el mismo se tiñe de azul.

Esta especie también es comestible pero de baja calidad. Se denomina Suilluscaerulescens, creciendo con pino oregón, Pseudotsugamenziessi (Fotos: Noemi Bottasso).

Este nuevo hallazgo nos permite reiterar la importancia de reconocer de forma fehaciente los hongos que se van a consumir ya que año tras año pueden aparecer nuevas especies que podrán ser o no comestibles.

Nota publicada en El Cordillerano por la Doctora Laura Lorenzo, profesora jubilada CRUB-UNComahue, lauralor@gmail.com, y la Licenciada Carla Pozzi.

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