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La cumbre entre Trump y Kim

Luego de más de 20 años de intentos, el presidente de los Estados Unidos y su par de Corea del Norte Kim Jong-un rubricaron un principio de acuerdo, cuyos alcances son aún difusos.

Con estridencia fue presentado el acuerdo que rubricaron en Singapur los presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte. No es para menos cuando se trata de un encuentro que se vio frustrado por más de 20 años y que involucra nada más ni nada menos que los arsenales nucleares poderosos que amenazan la paz mundial.

De esto se trata fundamentalmente el principio de acuerdo abordado en el encuentro, luego de las amenazas mutuas que hasta hace poco, ambos mandatarios se propinaban.

Durante unas cuatro horas, en Singapur, donde se realizó el encuntro, los presidentes acordaron un compromiso que garantizaría el desarme nuclear de Corea del Norte, mientras que los Estados Unidos comprometen garantías de seguridad hacia ese Estado.

Claro que la desnuclearización no comprende que sea “completa, verificable e irreversible” como se pretendía.

En este sentido Trump confirmó que el proceso de desarme “llevará mucho tiempo” y que el arsenal en cuestión es “muy significativo”.

No habrá plazos para desarmarlo, y ambos Estados se prometen avanzar en mejorar sus relaciones y seguir negociando.

El encuentro es el primero después de 70 años de conflicto entre ambas partes, luego de la Guerra de Corea que ocurrió entre 1950 y 1953.

De cualquier modo, aunque todavía no hay resultados ostensibles, Trump se lleva el rédito de ser el primer presidente estadounidense en lograr conversaciones en este sentido; al tiempo que Kim logra aparecer hacia el mundo como un interlocutor “racional” desprendido de su retrato de “dictador loco”.

De algún modo exponentes de tanta irracionalidad y peligro, aparecen poniendo paños fríos a la escalada del conflicto mundial.

En un principio China aparece beneficiada como consecuencia de estos acuerdos, si se lograra el desarme nuclear de Corea del Norte y el retiro de la presencia de las tropas estadounidense en Corea del Sur, que sintió siempre como amenaza en su zona de influencia.

Por otro lado los aliados de Estados Unidos del G7 (Alemania, Japón, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Italia), salieron heridos, no sólo por el destrato que Trump tuvo con ellos en la reciente Cumbre del G7, donde siguieron las diferencias por la protección de los productos comerciales, sino también por los enfoques distintos en el desarme nuclear de otros países. Así fue que Trump salió prematuramente de la Cumbre sin rubricar el documento final y fue al encuentro con Kim. Ni tampoco se quedó a abordar las cuestiones respecto del Cambio Climático.

Al mismo tiempo al no aludir en ningún momento a la cuestión de los Derechos Humanos en Corea, se desmarcó de gran parte de sus aliados y aplicó un doble estándar de política internacional, que como era de esperar desde que asumió, desconcierta a la diplomacia mundial.

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