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Verde que te quiero verde

De la euforia del pañuelo verde a la corrida del billete verde. La transición sin pausa de un modelo de construcción democrática a un modelo de destrucción especulativa.

Aquella fue una expresión masiva venida de la ancestral historia del dolor de tantas mujeres; y salió casi en un grito pronunciado por tantas otras; protagonizada con la frescura y la fuerza irreverente que sólo pueden otorgar las jóvenes y adolescentes, que irrumpieron para asombro de muchos, en las jornadas del 13 y 14 de junio.

Fue la culminación del primer paso de un largo proceso histórico, que otorga a la mujer la plena ampliación e igualdad en sus derechos.

Fue también un ejemplo del proceso de una lucha, que tuvo debates fecundos, argumentos de todo tipo, voz y representatividad en las instituciones democráticas, riqueza de ideas, transversalidad, respeto mutuo y movilizaciones callejeras que permitieron participaciones masivas.

Casi sin transición fuimos sorprendidos por una escalada del billete, también verde, que volvió a inundar las pantallas. El pañuelo y el billete.

Pasamos sin escalas de vivir una construcción social, ejemplar de un debate auténticamente democrático, a otra: la de una destrucción de una economía, atravesada por la especulación financiera y que se hunde en una carrera no contra una moneda, sino en una verdadera escalada, que genera mayor desigualdad social y la pauperización de vastos sectores poblacionales.

Supimos por un lado jerarquizar la política, cuando abundan los intentos de bajarle su precio. Justamente porque con ella, es que somos capaces de bregar por nuestros derechos.

Y vaciamos de contenido político a la economía. Se recurre a los organismos financieros internacionales para alimentar aún más la especulación financiera. Se cambia crecimiento por especulación, al tiempo que se avasallan los derechos más elementales de la salud, la vivienda y la educación. Esto también es política.

La realidad se vistió estos días de verde. Un pañuelo verde, que engalana derechos y un billete verde que estropea los sueños.

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