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Un machito argentino suelto en Rusia

La viralización del video sexista que grabó un hincha argentino en Rusia a una joven menor de edad, permitió exponer con crudeza de qué la va el machito argentino, con su típica “picardía criolla”.

Después de hacerse viral el video en cuestión, se desataron fuertes críticas en las redes sociales que terminaron con la expulsión de Rusia, del hincha que protagonizó el aberrante hecho.

Una sociedad que avanza contra la discriminación de la mujer, que lucha por un cambio cultural, donde se combate la violencia de género, la colonización del machismo y la cosificación de la mujer, no podía ir por menos.

No se trató sólo en este caso de una broma machista, ofensiva y depravada contra una mujer, sino de un hecho agravado por tratarse además, de una menor de edad.

La espontaneidad del video, para compartir entre amigos, expone los códigos de identificación con la que un sector importante de la sociedad aún se maneja en su vida privada con total impunidad. Hasta que se hace público, por obra “involuntaria” de estas redes antisociales.

De cualquier modo nos permite oportunamente mirar esta realidad, en este caso a través de la gran vidriera del mundial.

Ahora bien, emanada esta acción por parte de un hombre de una clase seguramente acomodada, lo que se desprende por el hecho de haber podido viajar a ver el mundial, nos lleva a imaginar si será también el sujeto en cuestión, uno más de aquellos foristas que solemos encontrar en estas redes, y que habitualmente se expresan con diferentes mensajes discriminatorios, xenófobos, misóginos o fascistas.

Algo nos lleva a pensar que probablemente sea de los mismos, que disponen de un trabajo de “cuello blanco”, una familia “bien constituida” un entorno social “bien” y que al mismo tiempo convive con actitudes verdaderamente retrógradas, en el contexto de una sociedad que enfrenta debates trascendentes sobre el rol de la mujer, sus derechos e impulsa cambios culturales históricos.

¿Será de los mismos que piden en esos foros de opinión, la pena de muerte a los delincuentes (“hay que matarlos a todos!”), que se horroriza con los derechos de los inmigrantes (“bolitas de mierda!”), discrimina a los integrantes de los pueblos originarios (indios vagos!), se enardece con sus opositores políticos “populistas” (Kukas!), y ofende a “morochitos y grasitas” (“negros de mierda!”)?.

Parece parte del combo del típico macho argentino. Una suerte de industria nacional en decadencia que exportamos esta vez a Rusia. Retazos arraigados de una vieja época, que deambulan sueltos por aquellas junglas y se vuelven patéticamente en nuestras miradas, para que estemos siempre bien alertas.

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