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El sacrificio de la Dama

A la precipitación de la crisis económico-social instalada en el país, el gobierno nacional no logra encontrar caminos para resolverla; por lo que parece dispuesto a entregar su Dama. De esta manera daría con una salida ordenada de su gobierno, en tiempo y en forma. Probablemente esté ahora convencido de volver nuevamente al lugar del cual nunca debió haber salido, (aunque fuese transitoriamente): el de los negocios.

No es la imposibilidad simbólica que significa poder encabezar los actos patrios del 20 de junio, ni la de este 9 de julio.

No es la dificultad de recuperar la confianza de los mercados, a pesar del stand by del FMI, que permitirían frenar el dólar, la depreciación de la moneda y evitar la escalada de precios.

Tampoco son los ineficaces y permanentes combos de herramientas técnico-financieras que no aciertan en desarmar los festivales de bonos, encajes bancarios y altas tasas de interés que ya pocos entienden. Ni los cambios de gabinete efectuados en Producción, Energía o en el Banco Central, que no alcanzan para dar señales convincentes en las políticas crediticias, tarifarias, o monetarias. Ya ni siquiera se sonrojan o intentan acaso disimular los furcios, las inconvenientes o inacertadas declaraciones de la Diputada Carrió, que conducen a enfrentar a los mismos socios de la Coalición gobernante, como la que acaba de producirse con la cúpula de la Unión Cívica Radical.

Se ve un desencajado presidente y un equipo desconcertado, que se contradice cada vez con mayor frecuencia en sus anuncios: retenciones al campo, aumento de los impuestos para los pasajes al exterior, despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo etc.

Falló el modelo, y se desvanece el maquillaje construido para sostenerlo. El único cambio que se instala es el del pésimo humor social de miles de compatriotas defraudados, irreversible además por el escaso tiempo que falta para culminar el mandato, y que ya nadie cree que volverán a ilusionarse. Y lo saben.

Por ello no se reflota ni se intenta sostener el “ADN” del modelo macrista, convertido en apenas un ensayo neoliberal. No es un slogan. Creyeron ser capaces de crear un “clima de negocios” para favorecer la “lluvia” de inversiones, basado en: la flexibilización laboral, la apertura de las importaciones, el desmantelamiento de los controles al flujo de capital especulativo, la baja de las retenciones al campo para fortalecer un modelo agro-exportador y hasta también intentar incentivar el emprendedurismo como sustituto del desempleo, tan necesario para el funcionamiento de ese modelo.

Ahora probablemente ya estén convencidos que es tiempo de retirada al finalizar su mandato; que no hay posibilidades de motivar a la ciudadanía con una falsa confrontación, ni más archivos que exhiban actos de corruptela; no queda más espacio de apelación al pasado. Es el “presente y nada más”.

Tan presente y tan efímero como la negociación emprendida esta semana para acordar el presupuesto 2019.

Último bastión de gobernabilidad que se pretende pactar con los gobernadores, para tener un horizonte visible.

Es cierto que de todos modos el presupuesto puede ser prorrogado, como lo establece el artículo 27 de la ley 24.156 y que se aplicó ya en el 2010.

Pero se trata fundamentalmente de cumplir con las condiciones del FMI, que pide el acuerdo con la oposición y de este modo garantizar la continuidad del desembolso del crédito prometido. Y asegurar su cobro.

Por ello el acuerdo con los gobernadores se encuentra en tensión. Porque nada es gratis y es caro además, cuando se negocia en inferioridad de condiciones.

El precio es el la redistribución del presupuesto nacional en detrimento de la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, vía traslado de los subsidios de los servicios como del agua y la electricidad.

Se pretende en aquella negociación poner en juego nada más ni nada menos que los bastiones de la reserva política de Cambiamos: Horacio Larreta, jefe de Gobierno de la CABA, hiperquinético y protagónico ejecutor de las políticas de Mauricio Macri cuando fuera Intendente de aquella Ciudad; y María Eugenia Vidal la Dama de la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, acaso garantía electoral para disputar el populoso y decisivo conurbano bonaerense. La llave de la reelección presidencial y acaso la figura de reserva de recambio del modelo.

Hoy son integrantes de la nueva mesa chica que ensaya el gobierno. Estará por verse si tendrán la capacidad de resistir desde allí al “Sacrificio de la Dama”.

El gobierno se encontraría así presionado a resolver un dilema, similar a una jugada de ajedrez. Probablemente frente a una alternativa imprescindible y necesaria para escapar a la profundización que parece conducir la actual crisis. Posibilitaría una inevitable retirada ordenada cuando mande el calendario electoral.

Claro que volviendo al duro transe del “presente”, puede que la mirada sea realista y se decida que: “todo concluye al fin”, como acaso recuerden los actuales protagonistas de esta trama política y los viejos seguidores de Vox Dei.

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