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Espacios Ausentes: se nos escapó la tortuga (Primera parte)

INFORME ESPECIAL

Realidad Sanmartinense entrevistó para este informe a un grupo de personas que nos permitieron vislumbrar la complejidad del problema y la necesidad de una solución imperiosa: invertir en espacios cerrados para la realización de prácticas deportivas. El director del hospital, el defensor de los derechos de los niños y adolescentes, el director del centro de educación física de la ciudad, el director de la EPET 21, profesores y entrenadores.

Todos coinciden: necesitamos más espacios en San Martín de los Andes para practicar deportes, desarrollarnos y vivir bien. Están en juego temas de salud, de prevención social, de desarrollo personal, de encuentro con otros y formación de la personalidad, de educación. Se puede decir que a San Martín de los Andes en este tema (tal vez en otros también) se le ha escapado la tortuga.

Si bien no hay datos exactos, se estima que en esta ciudad viven unos 40.000 habitantes. Según el Observatorio de la Infancia y Adolescencia que desarrolla desde hace un lustro el Consejo de la Comunidad para la Niñez, Adolescencia y Familia, el 35% de la población son menores de 18 años. Según datos del 2016, la matrícula primaria alcanzó los 7.914 alumnos y la de nivel medio 3.530. La inicial 1.305. Hay que sumar los que integran la denominada primera infancia.

La ciudad cuenta con una característica muy especial: las duras condiciones climáticas hacen que entre 6 y 9 meses por año no se puedan planificar con certeza actividades deportivas al aire libre. Sebastián Lardit, director del Centro de Educación Física N°9, que desarrolla sin edificio propio sus actividades, desde hace 24 años, en 13 lugares distintos, dice sobre las falencias de espacios deportivos en nuestra localidad: “Creo que no se ha acompañado el constante crecimiento demográfico con obras de infraestructura, no sólo en lo deportivo, sino también en lo educativo, en redes viales, en salud”.
Luego agrega: “En lo que respecta al deporte por supuesto que esto trae aparejado que muchas instituciones oficiales o intermedias no tengan un espacio donde poder desarrollar sus actividades a lo largo de todo el año, porque todos conocemos las condiciones climáticas con las que tenemos que convivir. Y esto le pasa tanto al Cef o al municipio, como a las entidades intermedias: ligas deportivas, clubes barriales y demás, que pretenden entre todos aportar su granito de arena para que se pueda practicar deportes a lo largo y ancho de nuestra ciudad”.

San Martín de los Andes cuenta con tres gimnasios con el piso adecuado y las medidas reglamentarias adaptables para multideportes: el gimnasio municipal de El Arenal, el Club Lácar, y la escuela 134. A esto debemos sumarle el gimnasio municipal de la Vega Maipú y el de la Escuela 89, más algún otro espacio de piso duro, no recomendado para entrenamiento, o bien espacios sin las medidas reglamentarias para la práctica de algunos deportes.

En los países desarrollados es obligatorio para la práctica deportiva y escolar el uso de pisos saludables, no duros. Y se estima que para el desarrollo de una actividad deportiva saludable e inclusiva en una comunidad debería haber un gimnasio en buenas condiciones cada 3.000 habitantes. Sin dudas, esta ecuación no tiene vigencia en nuestra ciudad, donde tenemos infraestructura cubierta, incluyendo las que no son de óptimas condiciones, como para una población máxima de unos 20.000 habitantes.

Pablo Freire, profesor de educación física de la Epet 12 grafica: “Es como armar un tetris. Poder dar clases en las escuelas es realmente muy difícil y a veces estresante para los chicos. Siempre estamos compartiendo espacios alquilados por el Consejo Provincial de Educación en diferentes lugares, al igual que otras escuelas de la ciudad. Hay varios grupos que para poder cursar esta materia deben compartir el espacio en la misma hora con otra escuela, utilizando para ello medio gimnasio cada uno”.

Freire explica: “Encima con los talleres en Vega Maipú, los chicos salen de teoría en el centro, van a los talleres y luego deben volver a gimnasia. Muchas veces se quedan sin tiempo para comer dignamente y lo hacen en el colectivo. Es medio complejo para ellos: nos amoldamos a lo que hay, no a lo que sería mejor para su proceso educativo”.

Marcelo Ávila, director de la Epet 21 nos informa: “El grupo de varones de 1B, 2D, 2B y 3C no tienen horas ni clases por falta de espacios. Lo mismo les sucede en el grupo de las mujeres a 2D, 3B, 3C, 4B y 5B. Y la verdad es que siento mucha impotencia por un montón de cuestiones que tenemos que vivir como directores en el sistema educativo de nuestra provincia, tantas falencias; y me parece terrible que los chicos no cuenten con espacios para esta disciplina que es fundamental para el desarrollo de la individualidad de cada estudiante. Es que además de que está en la currícula de todas las escuelas, es parte fundamental para el desarrollo de la persona”.

Tenemos en nuestras narices graves problemas latentes al respecto: un número ya importante de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores sin espacios adecuados para la recreación o práctica deportiva. Y este número seguirá creciendo.

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