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Espacios Ausentes: la salud y la prevención están en juego – Segunda parte

INFORME ESPECIAL

Realidad Sanmartinense presenta en esta segunda parte de este informe especial aspectos vinculados a la salud y a la prevención, directamente vinculados con la necesidad de invertir en espacios adecuados para la práctica deportiva en la ciudad.

Ver también: Espacios ausentes: Primera parte

Es que además de las graves dificultades para poder cumplir con sus clases de Educación Física, centenares de chicos y chicas no encuentran para sus ratos libres otra opción que el “ocio improductivo”, o lo que comúnmente se denomina como “estar en la calle”. Además, en la sociedad actual se ha incorporado un nuevo, silencioso, atractivo y cómodo enemigo, si no es complementado con actividades físicas y culturales, y regulado su uso en el tiempo: las pantallas, ya sea mediante celulares, tablets, computadoras, videojuegos, play station y otras.

En el hospital viene creciendo un problema que ha llamado la atención de los pediatras: el año pasado se han atendido 485 casos de obesidad, la mitad de ellos aproximadamente en los consultorios de la ciudad y la otra mitad en los distintos centros de salud, lo que demuestra que es un problema que atraviesa a toda la comunidad, según lo reflejado en el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de la ciudad, en su sección destinada a la Salud.

Juan Cabrera, director del Hospital Ramón Carrillo, explica: “Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el sedentarismo es un tipo de vida que implica la ausencia de ejercicio físico habitual o que tiende a la ausencia de movimiento. Esta inactividad le pasa factura a nuestro cuerpo, favoreciendo la aparición de enfermedades y empeorando nuestra calidad de vida. La lucha contra el sedentarismo debe inculcarse desde edades tempranas. La instauración de modos de vida activos es una cuestión cultural que debe fomentarse e inculcarse entre los niños en edades escolares y a lo largo de sus primeras dos décadas de vida”

Luego Cabrera añade: “Es ampliamente conocido que el sedentarismo tiene un impacto tanto a nivel físico como emocional. A nivel físico, una persona sedentaria tiene un mayor riesgo de padecer múltiples enfermedades crónicas no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, cáncer de colon, mama y endometrio, diabetes mellitus, hipertensión arterial y enfermedades osteomusculares que están relacionadas con el sobrepeso y la obesidad. En cuanto al impacto emocional, se ha encontrado que una persona sedentaria tiene mayor probabilidad de padecer insomnio, depresión, ansiedad, estrés, entre otros. Por ello se debe trabajar desde todas las instituciones para instaurar la actividad física en nuestros niños, y se debe contar con los medios necesarios para lograrlo”.

La salud de los niños, niñas y adolescentes estancados en el sedentarismo. Los graves problemas de consumo. La población creciente sin la infraestructura para contener y acompañar el desarrollo.  Un desarrollo que en los pequeños está basado en tres áreas que deben atenderse en forma paralela: la cognitiva intelectual, la socioafectiva emocional y el área de desarrollo físico. El equilibrio en estas tres áreas es vital para el desarrollo armónico y saludable de la persona.

José Luis Espinar, Defensor de los Derechos del Niño y el Adolescente en el sur neuquino,  afirma de manera clara: “Tenemos que decir que los niños y los adolescentes tienen derecho a la recreación y al juego, al deporte y al descanso. Esto debe estar garantizado por los padres, por la sociedad y por el Estado a través de sus políticas. Entiendo que es primordial que puedan tener espacios para ello porque también hace a la elaboración de su personalidad. Un desarrollo físico y psíquico integral. Y por qué tiene importancia esto: porque es importante estar con el otro, enriquecerse junto al otro, porque también el deporte nos brinda la posibilidad de estar con el otro y ser solidarios incluso deportivamente y esa actitud se pone de manifiesto luego a nivel social”.

“Entiendo –aclara Espinar-, que estos derechos son fundamentales para los niños y adolescentes. Y el hecho de no poder tenerlos a mano, o no poder ejercerlos y practicarlos, o si el Estado no puede garantizarlos, representan un grave perjuicio hacia ellos. En particular en estas localidades que tienen inviernos tan duros, tan crudos, obviamente que necesitan lugares donde puedan desarrollar sus juegos, el deporte, la recreación. Lugares que tienen que ser cerrados y bien acondicionados al efecto.  Si no, nos quedamos sin nada. Con chicos que están arrumbados en sus casas o se juntan en determinado lugar sin estas posibilidades de compartir con otros situaciones mucho más sanas como el deporte”.

Finalmente, el Defensor explica: “Tal vez sea obvio, pero si alguien practica un juego, un deporte, participa de competencias, va a estar más pendiente quizás de estar bien física y mentalmente para precisamente poder destacarse junto a sus compañeros y amigos en el juego del que van a participar al día siguiente. Seguramente se cuiden más de no tomar alcohol o ingresar en otras situaciones de consumo problemático. Lo entiendo como uno de los soportes de la prevención más allá de lo que se puede conversar con ellos a través de la educación y los ejemplos que  les podamos dar”.

Otra vez, parece que se ha escapado la tortuga. Podría vislumbrarse alguna solución si hubiera una intencionalidad política con vistas concretas a resolver este problema. Pero apenas se ve una tibia intención en épocas preelectorales y que si bien se sostiene su importancia desde lo conceptual, se diluye sistemáticamente en lo concreto.

Gestionar y disponer de espacios deportivos acordes a las necesidades geográficas y climáticas  debería ser un derecho ineludible y una obligación para las máximas autoridades a quienes les cabe la responsabilidad de hacerlo. En la actualidad en San Martín de los Andes ya prácticamente no se dispone de espacios, terrenos, para construir gimnasios en áreas aprovechables, es decir donde los vecinos puedan acceder de una manera sencilla a practicarlos. Incluso deberían modificarse para tal fin algunas reglamentaciones.

Marcelo Ávila, de la Epet 21, comparte: “Aspiro a que el gobierno tome decisiones y políticas dentro de la educación que tiendan a generar espacios para que los estudiantes puedan tener estos lugares para el desarrollo de la educación física. Estoy trabajando y luchando para que ni bien nos entreguen el edificio de la escuela comiencen a construir de manera inmediata la segunda etapa que involucraría un gimnasio para los chicos. Es terrible que no cuenten con ello”.

Sebastián Lardit, director del CEF N°9 cuenta: “Opino, como lo pidió el gobernador al inicio de su gestión, que deberíamos contar con un plan de desarrollo de infraestructura deportiva en nuestra ciudad para cubrir nuestras necesidades y con una proyección a mi entender para una ciudad pensada en más de 100.000 habitantes.  Creo que las grandes barriadas de Chacra 30 y 32, como también el sector de la Vega media, necesitan ya, imperiosamente, un espacio cerrado para los chicos, jóvenes, adultos y mayores de estos sectores de la comunidad para que puedan desarrollar las distintas prácticas deportivas”.

En este informe quisimos reflejar desde distintas miradas, algunas de las tantas posibles, la necesidad (y urgencia) de facilitar e invertir en espacios acordes para realizar prácticas deportivas. Mostrar una realidad que es difícil y que lo será aún más si no se actúa en consecuencia para modificarla. La ciudad lleva años sin nuevos espacios para dar solución a la creciente población y a la mayor demanda de los niños, niñas y adolescentes, pero también de los jóvenes, adultos y adultos mayores. La sociedad viene cambiando a un ritmo acelerado y la inversión para dar respuesta y soluciones está estancada desde hace tiempo. ¿Por cuánto tiempo más habrá que seguir jugando al tetris o amoldarse a lo que hay aunque no sea lo necesario para una buena educación, para un buen desarrollo, o para un bien vivir en nuestra comunidad?

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