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Cómo enfrentar la crisis

Desde los indicadores económicos, hasta las predicciones oficiales dan cuenta de un escenario de franca crisis para por lo menos lo que resta del semestre. Parece que ante la ausencia de un plan consistente y posible para salir de ella, y dar continuidad al modelo que se pretendió poner en vigencia, el gobierno cuenta sólo con un único camino: la confrontación y la provocación.

Según el nuevo informe del Indec, la actividad económica cayó 5,4% interanual, es decir medida entre mayo a mayo de este año. El desplome de la economía que resulta palpable por cualquier ciudadano o ciudadana en cualquier actividad, no necesita de mayores informes, como los que también describen las subas de precios, la licuación de salarios, la baja del consumo, los incipientes cortes de las cadenas de pagos, la mayor desocupación, pobreza etc. En coincidencia, los analistas de las más diversas líneas de pensamiento, entienden que los nuevos aires que soplaron en el mundo, se llevaron puesta a una economía local “atada con alambre”, desprovista de protecciones y control. Es cierto también que a esto se le sumó la sequía del sector agropecuario, hacia donde el gobierno pretende focalizar mayormente las miradas, para justificar principalmente la debacle.

Los próximos meses van a ser un poco más recesivos, fríos y tormentosos” declaró el mismísimo jefe de Gabinete Marcos Peña, que siempre supo acercar mensajes de optimismo. En la actualidad incluso a él le es imposible camuflar la realidad.

Ante semejante escenario, para colmo previo al inminente calendario electoral, y ante la ausencia de un plan económico para salir de la actual crisis, la premisa parece ser enfrentar el “frío y la tormenta”, en primer lugar con la confrontación. Hay desesperación para que por ejemplo la ex presidenta salga a hablar. Al mismo tiempo se desea, mejor aún, si se instalara ya su candidatura, así se cree contribuiría a dividir a la dispersada oposición e imaginar un nuevo ballotage que posibilite de alguna manera dar chance al oficialismo.

Pero también en segunda instancia la provocación aparece en escena. La reforma del sistema de defensa anunciado por Macri por decreto es una provocación, al tiempo que juega en forma de desvío de la atención del conflicto principal, (que es la crisis instalada), o en última instancia podría tratarse al fin, de uno de los tantos desaciertos del “errorismo de estado”.

Hablar de “seguridad interior” (aunque esta frase del presidente fuera suavizada por su Ministro de Defensa con posterioridad) para modificar un decreto reglamentario de la ley de defensa nacional que Néstor Kirchner estableció para que las Fuerzas Armadas actuaran sólo en casos de agresiones de ejércitos de Estados Extranjeros; es en esta coyuntura, de mínima, una provocación .

La reglamentación de Kirchner, modificaba a la vez el decreto de Alfonsín, que estipulaba la intervención de las fuerzas sólo en caso de agresión externa (no aclaraba en relación a ejércitos extranjeros).

El anuncio además profundiza la provocación cuando se pretende una clara modificación del rol de las fuerzas armadas sin la debida intervención de un debate político y social, que pase por el Congreso Nacional.

¿Se pretenderá además una demostración de fuerzas, ante un debilitado gobierno? ¿Una amenaza de disciplinamiento social ante el posible escenario de descontento y resistencia del ajuste por venir?, ¿Quizá lo encuentren necesario de cara a tranquilizar a un sector privilegiado, descreído y defraudado de la sociedad, que está atemorizado con el escenario por venir?, ¿Será una muestra de garantía del acuerdo con el FMI?.

En un mismo sentido con las diferencias en magnitud de las medidas, fueron las declaraciones que el presidente realizó recientemente en Bariloche en relación al ajuste en el INVAP.

El INVAP (INVestigaciones APlicadas) es una empresa argentina Sociedad de Estado, cuyo directorio está integrado por 4 personas del gobierno rionegrino, 2 de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y dos por los empleados. Es modelo de gestión, vanguardia en tecnología de punta, en producción de ciencia aplicada en áreas de la energía nuclear, la tecnología espacial, y la industrial. Alberga más de 1400 empleados directos, de los cuales el 80% son profesionales técnicos y científicos altamente capacitados, y unos 300 empleos indirectos.

Causó alarma la declaración que realizó en persona el presidente, cuando llegó a pasar el fin de semana en Villa La Angostura, y dijo desde el aeropuerto de Bariloche que: “Confío en la capacidad técnica del INVAP, pero los contratos que tenía la Nación previstos con INVAP eran de la época de la magia y la plata no está”.

El desarrollo del INVAP dependió en general del impulso que mantuvo el Estado en materia de contrataciones y en menor medida, aunque orgullosamente pujante, de las exportaciones realizadas y proyectadas.

Esta es la única forma de desarrollo en ciencia y tecnología, así debe ocurrir aquí y ocurre en el resto del mundo. Argentina destina sólo el 0,6% del PIB a este sector, en comparación de Brasil que tiene un 1,2%, mucho más bajos aún, si se los compara con otros países desarrollados que destinan hasta alrededor de un 3,4%.

Contrasta tristemente con el destino que no ahorra fondos dedicados al pago de intereses de la deuda contraída, y la que se destina a los fondos especulativos de moneda extranjera y del festival de bonos.

Es así sorprendente el camino elegido para salir de la crisis: la contracción del desarrollo genuino, como del mercado interno, el aliento a la especulación financiera y el despilfarro de los recursos propios; junto a la amenaza permanente del disciplinamiento social. Y como defensa o ausencia de explicitación de modelo, está sólo la confrontación personal.

Resta saber urgente, no el candidato/a que encabezará la oposición; sino el modelo alternativo, con las medidas concretas necesarias, para enfrentar en unidad a la crisis. El candidato/a, en última instancia aparecerá. Así ocurrió siempre.

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