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Neonatología en San Martín de los Andes: la tecnología y las personas puestas al servicio de la vida que nace

Entrevista a Noelia Cisneros, neonatóloga de la Clínica Chapelco

Clínica Chapelco le aportó a la ciudad, entre otros nuevos servicios, el de neonatología: la rama de la medicina que se dedica exclusivamente al cuidado de los recién nacidos o neonatos. La Doctora Noelia Cisneros coordina este nuevo equipo en la ciudad, que está conformado además por un plantel de enfermería capacitado en esta área e integrado por Janet Méndez, Javier Rojas, Romina Rubilar y Romina Burgos.

Hubo 6 nacimientos desde que comenzó hace unas semanas el servicio en la Clínica y ya están entrevistadas y en control 20 mamás que van a tener a sus bebés en los próximos dos meses, algunas con antecedentes de riesgo que requieren controles en neonatología. Se considera que el tiempo desde el nacimiento hasta los primeros meses de vida es sumamente importante para el desarrollo adecuado de un niño o niña, por lo cual todos los tratamientos y cuidados necesarios para que esa persona lleve adelante una vida plena deben ser aplicados de manera inmediata y segura.

La Doctora Noelia Cisneros se formó en la Universidad Nacional de Rosario, haciendo la especialidad como neonatóloga en la Maternidad pública Martin, de esa ciudad, que tiene unos 5.000 partos por año. Se desempeñó allí como jefa de guardia durante una década, fue médica neonatóloga itinerante en el hospital de Río Grande en Tierra del Fuego y cumplió también funciones en el Sanatorio Británico de Rosario. Luego se mudó a Bariloche hasta que la convocaron desde Clínica Chapelco para armar y coordinar el nuevo servicio de neonatología en San Martín de los Andes.

Noelia Cisneros: Desde la inauguración de la Clínica hasta ahora se fue agregando incluso más tecnología de la que ya teníamos: monitores multiparamétricos de última generación y dos incubadoras o termocunas de las más completas que hay en neonatología a nivel mundial en la actualidad. Esta neo está preparada para recibir niñitos de bajo y de alto riesgo, como prematuros extremos.

 

 

RSM: ¿Qué implica en la atención, en qué beneficia a los pacientes, tener esta alta tecnología?

Noelia Cisneros: Le cambia radicalmente la evolución. Digamos, neonatología es una especialidad relativamente nueva, que deriva de la anestesia. Los primeros que comenzaron a reanimar los neonatos fueron los anestesistas en la sala de parto y en quirófano; y a partir de que se inició esta especialidad, la tecnología fue avanzando a velocidades supersónicas. Por eso, ir renovando las unidades y actualizando la tecnología hace que nosotros podamos seguir manteniendo el nivel de atención al ritmo de las investigaciones y de todos los descubrimientos sobre la evolución de los bebés. Entonces te cambia todo: si tenés una incubadora o un respirador de alta tecnología, obviamente que la especificidad con la que podés ir atendiendo y manejando la evolución del bebé es radicalmente distinta.

RSM: ¿Cuántos bebés pueden recibir hoy en neonatología?

Noelia Cisneros: Podemos tener dos de alto riesgo y dos de mediano y bajo riesgo de manera simultánea. Contamos con una maternidad centrada en la familia,  donde realizamos entrevistas previas con los papás, de  las que incluso participan a veces los abuelos. Es una entrevista abierta a quienes los papás consideren que necesitan escuchar y sacarse dudas previas, tanto en embarazos sanos como en embarazos que puedan tener algún tipo de patología. Y después, en cuanto a la recepción de este bebé, se cuida mucho el vínculo porque nunca pierde contacto visual con la mamá y el papá durante el parto. En muchas instituciones, cuando el bebé nace, si es por cesárea, se lo lleva a asistir a un lugar aislado de la mamá, a veces puede acompañar el papá, a veces no. En nuestra institución el papá y la mamá nunca pierden de vista al bebé  y ven cómo lo asistimos, en cada detalle.

RSM: ¿Qué significa para esta ciudad haber comenzado a contar con el servicio de neonatología de alta complejiodad?

Noelia Cisneros: Que haya una unidad de neonatología en una ciudad es de altísimo impacto. Mejor dicho: que no haya es de altísimo impacto, tanto a nivel familiar como en la evolución por los riesgos que implica el traslado del bebé. Para nosotros es muy importante el cuidado del vínculo entre la mamá y el bebé, y esto es lo primero que se altera cuando un bebé necesita ser derivado, porque la mamá muchas veces queda en la institución donde realizó el parto. Y ese bebé puede estar 48 horas alejado de su mamá, incluso de su ciudad.  Luego, durante la recuperación del niño, a la familia le implica un exilio que a veces lleva meses, con un impacto familiar, emocional, económico, en sus trabajos. Entonces, al poder tener el bebé en neonatología cerca de la casa de uno cambia radicalmente la evolución en todos los sentidos que querramos analizarlo.

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