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Entrevista a Alejandro Calderoni, bicampeón mundial de Taekwondo, docente y preceptor de nuestra ciudad

VECINOS QUE SUMAN

Alejandro Calderoni es VII Dan, dirige la filial local de Taekwondo Evolution pertenciente a FO.T.RA (Formación de Taekwondo de la República Argentina). Fue campeón del mundo en dos oportunidades: en el Mundial de Italia, realizado en Riva de Garda, Trento, Treviso en el año 2008 y en la Copa del Mundo realizada en Londres, Brighton en el año 2012. Da clases desde el año 1999 en nuestra ciudad y actualmente, tiene su propio gimnasio, Dharma en la Av. Koessler.

¿Cómo es tu inicio con el Taekwondo?

Yo empecé a practicar Taekwondo en el año 1976, en Buenos Aires con el profesor Carlos Verdún. El fue alumno de uno de los 6 maestros coreanos que introdujeron el Taekwondo en la Argentina, en la década del ‘60. Después, me quedé con uno de mis compañeros que pasó a ser Primer Dan, lo que era la gradación más alta en esa época en nuestro país. Actualmente sigue siendo mi profesor. Es IX dan y está a cargo de la sede central de FO.T.RA en Padwa.

El Taekwondo

Es un arte marcial que se destaca por la variedad y espectacularidad de sus técnicas de patadas. Actualmente, es uno de los deportes de combate más conocidos, y el más popular del planeta. Su creador Hong Hi Choi se basó en el taekkyon coreano y en el karate-Do japonés.

¿Cómo fue tu vínculo con el Taekwondo en San Martín de los Andes?

Yo me vine a vivir a San Martín de los Andes en 1999 y comencé a dar clases en la galería de la Escuela 134. Si bien en Buenos Aires tuve algunos alumnos, recién acá le presté más dedicación. Entre los primeros alumnos estaban Gonzalo y mi hijo Mateo que hoy son cinturón negro, y dan clases conmigo en Dharma.

Después, dí clases en el gimnasio de Cumbres, que antes de incendiarse en el 2002 estaba en la Avenida San Martín entre Mascardi y Ramallón. De allí, me fui al Club Lácar donde estuve 12 años dando clases y armé el grupo más grande.

¿Cuándo empezaste a competir?

Cuando me vine a vivir acá, empecé a pensar la posibilidad de desarrollar esta actividad con más intensidad. Con el grupo más grande participamos de algunos encuentros en Buenos Aires, y también en Bariloche que aunque no se trataba del mismo Taekwondo, participabamos igual para foguearnos.

Taekwondo en Argentina

Fue introducido a partir de 1967, cuando tres maestros coreanos de este arte marcial, Han Chang Kim, Nam Sung Choi y Kwang Duk Chung, llegaron a nuestro país. A ellos luego se sumaron otros como Dae Chol Yang, Chung Moon Jung y Chong Seo Lee. Este último maestro transmitió su técnica a 6 argentinos, entre los que estaba Carlos Verdún.

¿Por qué no es el mismo Taekwondo?

Después de su creación oficial a mediados de siglo pasado, el Taekwondo terminó con tres líneas distintas: dos corrientes dentro de la ITF (International Taekwondo Federation), que es a la que adherimos nosotros, y otra de la WTF (World Taekwondo Federation). Si bien todas tienen el mismo origen, actualmente son muy distintas en su práctica.

¿Cómo te preparaste para participar de los campeonatos mundiales?

Cuando me decidí a participar del primer torneo en Italia 2008, empecé un entrenamiento muy particular. A diferencia de las grandes ciudades en las que hay más posibilidades de practicar con otros taekwondistas, tuve que buscar la manera de mejorar mi entrenamiento. En principio, entrenaba con mis alumnos que me ayudaban como sparring. Pero para mejorar mi pelea hice boxeo en el gimnasio ATP. El Taekwondo es un arte marcial que tiene más desarrollo en las patadas, así que el boxeo me dio una habilidad mayor con lo puños.

Recuerdo que salía a las once de CPEM 57 donde trabajo de preceptor, iba a boxear hasta la una y después entraba a dar clases a la EPET 12.

Para poder competir tuve que hacerlo con esfuerzo propio. Para el primer campeonato mundial tenía 46 años, participaba de la categoría veteranos y me financié casi todo el viaje. El Club Lácar me pagó el pasaje en micro hasta Buenos Aires, pero el resto lo pagué yo.

¿Cómo fue la experiencia?

Más allá de ganar, las experiencias competitivas a este nivel son todas enriquecedoras, tanto en lo humano como en lo deportivo. Si bien no estaba en la selección nacional por mi edad, formaba parte de la delegación.

En ese primer campeonato me acompañó mi esposa, que llegó en el momento en que estaba peleando. Así que después de ganar, aprovechamos para conocer parte de Italia y contactarme con mi familia de allá.

¿De qué manera les transmitís esta experiencia a tus alumnos?

El taekwondo es una manera de vivir y de pensar. Está reconocido por su cualidad de fortalecer las características emocionales, perceptivas y psicológicas de quienes lo practican. Así lo plantea su fundador y eso es lo que se puede experimentar.

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