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“Navegar es salir al encuentro de los otros de una manera diferente” (Bitácora de viaje, segunda parte)

Entrevista a Pablo Saad, navegante de nuestra ciudad, en su travesía por el Ártico

Pablo Saad, el capitán sanmartinense de la embarcación a vela Anahita, dejó días atrás el puerto Nuuk, en la ciudad capital de Groenlandia. Se lanzó nuevamente al océano para continuar esta gran aventura que lo llevará a un próximo desafío: atravesar el Paso del Noroeste, que une a través del Ártico, por el norte de Canadá, los Océanos Pacífico y Atlántico. Paso que en determinadas semanas al año, por el retroceso de los glaciares, puede transitarse sin contar con un rompehielos. Si logra su objetivo, hacia fin de septiembre estará arribando al puerto de Nome, en Alaska.

En esta etapa del viaje, desde Nuuk a Nome, está acompañado por Darío Ramos, otro vecino de nuestra ciudad que se unió a esta travesía que partió semanas atrás desde Irlanda, para llegar a Islandia, y luego a Groenlandia. Esperan pisar este fin de semana las tierras de Pond Inlet, una pequeña comunidad situada al norte de Canadá, que oficialmente se conoce como la entrada o la salida al Paso que los llevará hacia Alaska si los vientos, los grandes bloques de hielos y glaciares, los osos y las ballenas, lo permiten.

-RSM: ¿Qué es navegar para vos?

-Pablo Saad: Navegar es salir al encuentro de los otros de una manera diferente. Creo que cuando uno viaja sale a encontrarse con otra gente, a saber de sus vidas, sus alegrías, sus desafíos, sus comidas, su tiempo libre, sus trabajos. De acuerdo al contexto todo eso va cambiando, y se pueden descubrir esas diferentes maneras que la gente tiene de buscar su felicidad.

-RSM: ¿Cómo es salir al océano?

-Pablo Saad: A diferencia de cuando estás en tierra y tenés que elegir entre los caminos que se te presentan, que ya están dispuestos y que llevan a determinados lugares, cuando salís al océano podés poner la proa en cualquier dirección, y si a eso le sumás tiempo, vas a llegar a un lugar diferente. Eso es una posibilidad que te la da el hecho de tener el mar ahí por delante.

-RSM: ¿Qué te pasa cuando llegás a pequeños pueblos remotos con culturas tan diferentes?

-Pablo Saad: La sensación es algo parecida a lo que he sentido cuando caminé por lugares agrestes, en montañas un poco recónditas. Uno toma conciencia de que va dejando atrás los lugares en donde más gente hay, y por ende más servicios y más seguridad encuentra. Te vas acercando a sitios donde los recursos para resolver los problemas que se puedan llegar a presentar son más escasos.

Por ejemplo al llegar a Nuuk, esta capital que tiene unos 20.000 habitantes y que es de una especie de país, porque si bien todavía no es independiente tiene un gobierno propio, nos ha pasado que la gente es muy agradable y muy receptiva y eso compensa holgadamente cualquier dificultad o esfuerzo que haya implicado llegar hasta aquí.

-RSM: ¿Te has sentido solo al navegar?

-Pablo Saad: Lo que tiene la navegación es que más allá de que uno asume el riesgo de lanzarse al mar, hoy día con mucha más tecnología y equipamiento de cómo se hacía antes, hay una enorme camaradería. Uno forma parte de una gran familia de la cual participan desde los buques tanque hasta los de pasajeros, los botecitos de pesca artesanal, las autoridades de agua y los rescatistas. Y uno se siente de alguna manera protegido.

Sabemos que si tenemos un problema y en el horizonte o al alcance de comunicación hay otro navegante, va a escuchar y dejará su rumbo para darte una mano. Lo mismo sucede habitualmente en los puertos. Se encuentra una enorme solidaridad entre la gente que está en el agua. Cuando uno amarra, un vecino rápidamente se puede convertir en un amigo con el cual compartís experiencias de viajes. Y esto también compensa mucho los riesgos que pueda implicar la navegación.

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