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“Después de esquivar los coletazos del huracán Florence, tuvimos un festival de delfines que nos acompañaron durante casi 30 horas”

Luego de vivir una gran aventura en su intento por cruzar el Paso del Noroeste por el Ártico, donde su velero Anahíta se hundió, y donde tuvo que ser rescatado por un helicóptero y un barco rompehielos de la guardia costera canadiense, el sanmartinense Pablo Saad, volvió a cruzar el Atlántico en el “Sedna”, barco de Cristian y Clara, que al no poder hacer esa misma travesía lo invitaron a regresar navegando con ellos hacia Francia.

“Llegamos el sábado a la tardecita al puerto francés donde hace base Sedna, el barco de Cristian y de Clara. La navegación estuvo muy bonita, muy cambiante, y hubo un festival de delfines durante casi 30 horas que nos acompañaron. Fue muy lindo. La navegación tuvo de todo: calma y vientos muy fuertes; pero el barco se portó excelente y tanto Clara como Cristian son muy buenos navegantes”, nos cuenta Pablo desde un puerto de la Bretaña.

Luego agrega: “Cristian es un muy destacado meteorólogo francés, muy modesto, que le hace asistencia a personas que han batido récords del mundo haciendo navegaciones muy extremas. Él es lo que se llama un rutero. Es el que a través de su conocimiento le va pasando información al que navega respecto de por dónde buscar el viento para aprovecharlo en su máxima intensidad. En el caso de nuestra navegación, él usó sus conocimientos para evitar unos frentes muy fuertes que hubo en el Atlántico cuando navegábamos por allí. De hecho el huracán Florence anduvo por Estados Unidos, pero después siguió camino por el Atlántico norte y luego por nuestras espaldas, y ahí anduvo Cristian trazando la ruta para evitar sus coletazos”.

Pablo está muy contento. En primer medida porque aparentemente el seguro haría el pago del barco que se hundió: “Ya mandé algunos correos a personas a las que había consultado hace un año y medio o dos cuando compré Anahíta y de a poco se va armando el siguiente proyecto. Es probable que me quede por aquí, por la Bretaña, que es una zona que tiene muchos puertos y como el barco que busco es de un astillero francés, hay por los menos unos 5 o 6 para ver más o menos cerca. Es probable que en un mes vuelva a tener barco y me encuentre nuevamente navegando”.

El Paso del Noroeste en el 2018 será recordado en su historia por muchos. En realidad el hielo nunca se abrió y el mundo entero está conmocionado por el resultado. De 21 veleros que se propusieron cruzarlo, cuatro no llegaron a comenzarlo. Uno se hundió (Anahita) y 14 renunciaron. Sólo dos lo terminaron: los alemanes Thor e Infinity, de 120 pies, un monstruo de 200 toneladas y una tripulación de 20 marineros profesionales, principalmente de Estados Unidos.

El final fue mucho más difícil para aquellos que renunciaron y sin plan un B, no tenían información para volver a Labrador, Terranova y Nueva Escocia, dado que la mayoría llegó de Groenlandia y de Europa. Pablo Saad, rescatado de un gran bloque de hielo donde había quedado varado, pudo volver al agua y llegar a Francia para iniciar su nuevo proyecto e ir tras nuevas aventuras en un mundo que se presenta apasionante y con mil rincones a descubrir.

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