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Dos más dos siempre da cuatro

El gobierno presentó un nuevo programa sobre la enseñanza de la matemática. Abordar el problema de su enseñanza es también resolver un problema que se explica, entre múltiples enfoques, con el duro lenguaje matemático.

Esta semana desde el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, el presidente Mauricio Macri presentó formalmente junto al ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, un nuevo programa de enseñanza de la matemática.

El programa comenzará el año que viene con una capacitación de 75.000 docentes de todo el país a partir de la formación de 650 capacitadores para aplicarlas en unas 10.000 escuelas.

El método de enseñanza a implementar, de esto se trata el programa, consiste según describió el propio ministro en desarrollar una “matemática vivencial, que te toque el corazón, que permita la resolución de inconvenientes concretos. Nosotros vamos a implementar un método que denominamos matemática para la vida”.

La estrategia pedagógica cuyo origen tiene lugar en Singapur, explican que trata de hacer énfasis en la forma en que los alumnos “visualizan” las fracciones, los cálculos y los problemas matemáticos. Dicen que: “uno de los puntos fuertes de la pedagogía singapurense es que “pictorizan” la enseñanza para después sí, pasar a una fase de abstracción”.

Lo cierto es que a partir de los datos obtenidos de las diferentes evaluaciones educativas, observan por ejemplo, que el 69% de los alumnos de 5to y 6to grado tienen serias dificultades para resolver operaciones matemáticas.

Si bien los diagnósticos de las dificultades en la enseñanza de la matemática son recurrentes, como las deficiencias en los aprendizajes, el punto importante es cómo debe abordarse el problema (sí, de problemas trata la matemática).

Un primer riesgo es: ¿qué se considerará como punto de llegada? No es casual en este sentido que el origen del método sea Singapur, justamente líder en las evaluaciones internacionales Pisa. Es que probablemente una singularidad del método consista en “entrenar” a los estudiantes con el mismo tipo de metodologías en línea con las pruebas de evaluación con las que después se los “medirá”.

Podría ser así entonces un atajo sólo para mejorar pragmáticamente los resultados de las futuras evaluaciones, sin cambiar lo sustancial de aquello que se deba cambiar del sistema educativo.

Otro riesgo es quedarnos en pensar que un cambio metodológico aislado y fuera de contexto, alcance para mejorar realmente la enseñanza – aprendizaje de la matemática, cuyas dificultades se deben a múltiples factores, inmersos en el sistema educativo vigente.

Por ejemplo, con números duros expresados con el arduo lenguaje de la matemática, un reciente informe publicado por la Universidad Pedagógica (Unipe) (Click Aquí) dice que: “La educación pierde participación en el presupuesto nacional entre 2018 y 2019: de 7,1% a 5,5%. La tendencia al descenso en esta participación se mantiene desde 2016, con una muy leve excepción en 2017. El análisis de conjunto de la evolución del presupuesto y las políticas educativas en los cuatro años de gestión de Cambiemos, pone en evidencia la degradación del financiamiento de la educación y la pérdida de presencia del Estado nacional en la vida educativa de todo el país. El ajuste que se avizora para 2019 no es un fenómeno completamente nuevo sino parte de una tendencia observable desde 2016”.

En relación al presupuesto del año que viene señala que:”En 2019, se observa un descenso real del presupuesto universitario del orden del 10%, si se descuentan las partidas que no son comparables con el año 2018. El presupuesto para ciencia y técnica también registra un descenso interanual y un caída marcada, del 14%, desde el inicio de la gestión Cambiemos en 2016. – El recorte de $ 1.500 en el Fondo de Educación Técnica genera el incumplimiento de la Ley de Educación Técnico Profesional nro. 26.058: mientras la Ley manda que ese fondo sea del 0,2% de los ingresos públicos, en 2019 será de sólo la mitad, el 0,10%. – El presupuesto para ampliación de la jornada escolar se recorta a su décima parte en 2019, de $ 307 millones a $ 34 millones, amenazando gravemente el avance hacia el cumplimiento del art. 28 de la Ley de Educación Nacional 26.206 sobre jornada extendida o completa en primaria. – El recorte también afecta gravemente las acciones de desarrollo de la infraestructura y el equipamiento escolar, de $ 9.200 millones en 2018 a $ 2.600 en 2019. La fuerte sub-ejecución de las obras en 2018 agrava este problema. – La partida para evaluaciones educativas es una de las pocas que exhibe un importante incremento, tanto nominal como real entre 2016 y 2019. Esto se explica por la decisión de realizar costosas evaluaciones estandarizadas censales todos los años. – Para 2019, la partida de becas se congeló en el mismo monto que en 2018, lo que implica un descenso real de un 25% en un contexto de crecimiento del desempleo y la pobreza que compromete las trayectorias educativas de los estudiantes. – Los fondos para elevar y tender a igualar los salarios docentes en las provincias también se congelan en 2019, lo que implica su reducción real en 23% debido a la inflación. Esta evolución es parte de estrategia política que significó la eliminación de la Paritaria Nacional Docente en 2017.”

Es evidente el contraste de las intenciones en el mejoramiento de la calidad educativa de la mano de estos “novedosos” métodos pedagógicos que se presentan, con los números que se proponen para el 2019.

Sin tomar en cuenta además, los múltiples conflictos que no se pudieron resolver, en relación a los docentes, indispensables para contar con el consenso y disposición para cualquier transformación o mejoramiento que se quiera llevar a cabo.

Finalmente es una cuestión de números. Porque cuando los números no alcanzan, los problemas no se resuelven. Es cuestión de matemática. Porque en las ciencias exactas dos más dos siempre da cuatro.

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