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Crítica de “Familia Sumergida”: No hay manera de salir a flote

Por Miguel Krebs

Familia sumergida (Argentina-Brasil-Alemania-Noruega) Año: 2018). Guión y dirección: María Alché, Elenco: Mercedes Morán, Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi, Diego Velázquez, Laila Maltz, Ia Arteta y Federico Sack. Fotografía: Helene Louvart. Música: Luciano Azzigotti. Edición: Livia Serpa. Sonido: Julia Huberman. Dirección de arte: Mariela Rípodas. Distribuidora: Primer Plano. Duración: 91 minutos. Apta para mayores de 13 años.

Algún crítico tildó esta película de surrealista y creo que en parte tiene razón. Además Familia Sumergida es una película caótica en su narración que en ningún momento logró atraparme. Da la sensación de ser un gran ejercicio de improvisación de una clase de teatro, no tiene nada de cinematográfico, con excepción de la calidad fotográfica de la directora de fotografía francesa Helene Louvart que curiosamente emplea las fuentes de luz incidente directamente al objetivo de la cámara dejando casi en silueta al personaje apoyándolo con una débil luz de relleno, cuando la mayoría de los directores de fotografía la aprovechan para modelar. Un sonido directo muy malo a punto tal que no permite comprender, en particular en los susurros, el porqué de la aparición de un personaje principal.

Más allá de este detalle son varios los personajes que hacen una aparición repentina sin saber quiénes son y lo mismo ocurre con la música, supuestamente diegética. Y hay otra cosa que contribuye a reafirmar mi opinión del porque considero esta película caótica; todo está narrado sin solución de continuidad, da lo mismo si ocurre hoy, mañana o pasado. El espectador tiene que sacar sus propias conclusiones incluso queda sin respuesta en varias situaciones.

Su directora María Alché, actriz (fue la protagonista de La niña santa de Lucrecia Martel) puso su mayor empeño en el trabajo actoral dejando de lado lo que aprendió en el ENERC. Por momentos da la sensación de estar presenciando una obra de teatro. Es notable la cantidad de tomas inútiles (por no decir otra cosa) que no contribuyen a la narración. En términos generales la película es tediosa y en ningún momento el público empatiza con algún personaje con excepción de la protagonista Marcela (Mercedes Morán) que está pasando por un proceso de duelo por el reciente fallecimiento de su hermana y debe continuar con su vida de hogar.

El hecho de que haya ganado en El festival de San Sebastián en la categoría Horizontes Latinos – Cine en construcción 32 (Es el programa de ayudas al cine latinoamericano) no necesariamente significa que tenga suficientes méritos para gustarle a todo el mundo, es más, creo que solo está circunscripta a un público minoritario que elabora interpretaciones que la directora nunca imaginó. La obra de un artista no necesita explicaciones, te atrapa o no te atrapa, sino cada artista tendría que poner a disposición del público un manual para que entienda su obra, y esa función la cumplen ciertos críticos de cine que son complacientes con los directores y actores a pesar de no haber entendido nada.

Lo repito por enésima vez, estoy fastidiado de ver estos dramones de las nuevas generaciones de directores de cine argentino que escriben sus guiones como letras de tango, todo es fatalidad y pesadumbre. Dentro de los dramas tangueros está también la milonga socarrona y con humor. Ya lo dije alguna vez, es más fácil filmar un drama que una comedia inteligente y divertida. El espectador quiere evadirse por 95 minutos del drama de la realidad cotidiana. Parece que los directores piensan que el público es masoquista, como si fuera un pecado filmar otro tipo de películas. Para dar un ejemplo, en este momento España está pasando por un situación difícil, agobiante, y consciente de eso muchos productores apuestan a muy buenas comedias que tienen en su mayoría éxito de taquilla fenomenal. De hecho nuestras producciones que no son dramas como las que programa el INCAA, las distribuyen los miembros agrupados en la Cámara Argentina de Distribuidores Independientes o los denominadas “major” como Buena Vista Disney, Fox o Columbia, haciendo un brillante negocio. Algunos dirán que el cine no solamente es un negocio, pero no conozco ningún productor que quiera perder dinero a menos que quiera blanquearlo.

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