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Jornadas sobre el pensamiento de Aldo Ferrer: “La restricción externa”

Por Pedro Gaite, economista, investigador del CENES. @pgaite5

Hoy y mañana se realizarán, con entrada libre y gratuita, las “Jornadas sobre el pensamiento de Aldo Ferrer”, quien fue uno de los mayores exponentes del pensamiento crítico nacional y latinoamericano. Recuperar su legado se torna una tarea indispensable en el actual contexto, en el que las ideas neoliberales vuelven a dominar el escenario.

Uno de los temas que se discutirá en las jornadas es la restricción externa al crecimiento, o sea la insuficiencia de dólares, que impone un límite al crecimiento económico. Este tema ha estado en el centro del debate económico argentino a lo largo de décadas.

El argumento central para la Argentina radica en que el país cuenta con un sector agrario muy competitivo a nivel internacional, producto de las fértiles tierras y condiciones climáticas favorables, y un sector industrial poco competitivo dado su rezago tecnológico con los países que producen en la frontera tecnológica. Por esta razón su inserción en la división internacional del trabajo se caracteriza por la exportación de materias primas, o productos con bajo valor agregado, y por la importación de manufacturas de alto contenido tecnológico.

A medida que la economía (y la industria) crece, aumenta la necesidad de importar la maquinaria y equipo, piezas y partes, etc. que no se producen en el país, pero que son fundamentales para el funcionamiento de la industria. Las exportaciones argentinas, en cambio, dependen en buena medida de factores exógenos, como el clima y la demanda externa. Eventualmente las exportaciones agropecuarias no alcanzan para financiar las importaciones de manufacturas y el país se choca contra la restricción externa, la falta de dólares.

Durante cierto tiempo el déficit de cuenta corriente puede ser financiado con endeudamiento externo, pero en definitiva se impone la necesidad de devaluar la moneda.  La devaluación vuelve más competitivas a las exportaciones y encarece las importaciones, sin embargo no es este el principal mecanismo por el cual la devaluación restablece el equilibrio de la balanza de pagos. Las exportaciones están en buena medida limitadas por la extensión de tierra cultivable. Si se llega a la frontera agrícola por más que haya una enorme devaluación la oferta no crecerá más que marginalmente. Asimismo, tampoco hay evidencias de que la devaluación genere por sí misma un proceso de sustitución de importaciones.

Pero la devaluación genera una transferencia de ingresos desde los sectores con ingresos fijos (asalariados) hacia los productores de bienes transables, especialmente los grandes exportadores. Dado que los trabajadores que perciben un salario fijo tienen una propensión al consumo superior a la de los capitalistas el resultado de dicha transferencia es una caída en el nivel de consumo que reduce a su vez la demanda de importaciones. Es por ello que la devaluación tiende a restablecer el equilibrio externo no por la vía sustitutiva ni exportadora, sino por la caída en el nivel de actividad que trae aparejada una menor demanda de bienes importados. Esta es el mecanismo que genera los ciclos “stop and go”, que aquejan a la economía argentina desde mediados del siglo XX. La concentración y extranjerización del aparato productivo, y la tendencia a fugar divisas por parte de la sociedad argentina profundizan el problema de la restricción externa.

En definitiva, la especialización productiva del país está en el eje del debate. ¿Es posible llevar adelante procesos de acumulación en sentido amplio, es decir desarrollarse, sin industrialización? ¿Qué industrialización es posible? ¿En qué sectores? ¿Qué rol tiene el tipo de cambio en este sentido? ¿Y las políticas de Investigación y Desarrollo? Resulta de suma importancia dar este tipo de discusiones. Las “Jornadas sobre el pensamiento de Aldo Ferrer”buscan ser un aporte en este sentido.

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