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Cotesma: ¿los miedos por sobre el compromiso con la comunidad?

El Consejo de Administración de Cotesma dio marcha atrás a un preacuerdo con el club de la ciudad, Zorros Básquetbol, para ceder en comodato un terreno ubicado en la Vega, allí cerca de donde tiene la reserva para observar aves.

El preacuerdo, incluso expresado por nota, puso a los padres del club y a su Comisión Directiva a gestionar a pleno, como ellos saben hacerlo y lo han demostrado en todos estos años de vida institucional donde representaron a San Martín de los Andes en Neuquén y en distintas competencias de Chile.

Consiguieron importantes donaciones del sector privado y una arquitecta especialista en clubes de básquet realizó el proyecto. El Gobierno de la provincia del Neuquén aseguró su apoyo y acompañamiento en la inversión y construcción. Hubo consultas en la Municipalidad y en los corralones de la ciudad que ofrecieron materiales al costo por la importancia del proyecto a nivel comunitario y especialmente para los niños, niñas y adolescentes de la ciudad.

Pero a la hora de avanzar en la firma del comodato Cotesma se hechó atrás. La última información recibida por el club tiene que ver con el miedo del Consejo de Administración de que la obra del gimnasio quede sin terminar, o a medio hacer, allí, abandonada en sus tierras. O que no pueda sustentarse en el tiempo si se finalizase la obra. Por su puesto, desde Los Zorros presentaron a dicho Consejo de Administración todos los números que avalan la viabilidad y sustentabilidad del proyecto.

No vamos a detallar en esta columna de opinión (o de preguntas) lo que hemos escrito en varias notas realizadas a especialistas de distintos sectores de la comunidad: hacen falta de manera urgente espacios para que las infancias y las adolescencias puedan practicar deportes, hacer gimnasia en las escuelas (hay cursos que en la actualidad no tienen educación física porque no tienen dónde hacerla), estar en lugares saludables que los alejen de las pantallas y los consumos problemáticos.

La historia de la Cooperativa Telefónica de San Martín de los Andes la vincula en sus inicios al coraje demostrado por un grupo de vecinos para involucrarse en los temas comunitarios. Hoy tienen una nueva oportunidad de tejer esa historia solidaria y comprometida, la de los pioneros: ceder un pedazo de tierra ociosa para realizar un gimnasio que beneficiará sin ninguna duda a toda la comunidad.

Un comodato para el desarrollo de un proceso inclusivo, que permita el uso de la provincia para Educación o del Municipio para realizar encuentros deportivos, durante el día, y el entrenamiento de Los Zorros durante la
tarde y la competencia. Un club en una zona del pueblo, la Vega, donde tanto hace falta y hacia donde tanto ha crecido la ciudad.

Un proyecto listo para empezar. Pensado en su realización en etapas. Con fondos privados y apoyo del Gobierno de la Provincia. Con ayuda de la comunidad y de toda la red de vecinos y vecinas que apoyan a Los Zorros. Con una trayectoria de 15 años que da buena fe de gestiones exitosas y sustentables. Un proyecto que se merece al menos que el Consejo de Administración presente a sus socios en Asamblea y en todo caso voten si es que no desean hacerlo. Sería raro que esto suceda.

No es fácil de comprender la decisión del Consejo de Administración de Cotesma. ¿Es que priman los miedos o temores que pueden causar el emprender un proyecto tan importante por sobre el compromiso comunitario? ¿No sería mejor, como han hecho desde sus inicios, arriesgar un poquito por el bien de todos? ¿Acompañar, cuidar, tejer redes, tal como lo promueve el espíritu y los valores cooperativos?

Ojalá en Cotesma revean su decisión. Están a tiempo. Que sus socios se involucren y decidan. Que acompañen no sólo llevando fibra óptica a la ciudad, wifi gratis a las escuelas y se ocupen de la basura digital, sino
también, interpretando a la comunidad, como tantas veces lo ha hecho, y pensando en las futuras generaciones. Firmar un comodato que permita construir la sede un nuevo club abierto a toda la comunidad.

Los niños, niñas y adolescentes de San Martín de los Andes se lo agradecerán.

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