Domador y herrador, profeta en su tierra y en tierra ajena

Vecinos que suman – Entrevista a Esteban Mera

Nació en San Martín de los Andes hace 49 años y su vida siempre estuvo relacionada al mundo de los caballos. De chico, aprendiendo de su padre y de sus tíos, en el campo, las necesidades básicas del caballo, las primeras herraduras colocadas. Luego, de joven, gran jinete y domador, como se hacía en esa época, llegó a concursar en las más importantes jineteadas del país, representando a Neuquén por ejemplo en el festival de Jesús María.

Luego fue descubierto por Mustad, cuando domaba caballos para la estancia Lolén y fue becado por un año y medio a Brasil, a la ciudad de Araçatuba, en el estado de San Pablo, donde aprendió manejo de rienda, doma, herrado, inseminación artificial, reproducción asistida, entre otros. Tiempo más tarde lo contrata la empresa de laboratorios Casasco y se fue a trabajar a Tandil. Luego vuelve a Brasil becado esta vez para especializarse en caballos de rienda de la raza Cuarto de Milla.

El currículum de Esteban Mera es extenso, y lo iremos desgranando en esta nota. Pero su forma es simple, humilde, como todo buen hombre de campo. Hoy recorre el país dando charlas y demostración de herrado. “Como dice un amigo, el de herrar es un oficio noble, porque va a ser muy difícil reemplazar la mano de obra en la pata de un caballo. No conozco que haya una máquina que haga en este caso lo que bien hace la mano de un hombre”, afirma Mera, quien se está preparando para viajar a Buenos Aires y participar el próximo 29 y 30 de marzo del Congreso Equino, donde está invitado a disertar en la Rural de Palermo en el marco de la Expo “Nuestros Caballos”, el encuentro más importante del país.

Esteban Mera anduvo varias veces por Alemania. En alguna ocasión domando caballos y otras participando de una investigación que desarrollaba junto al Daniel Hanz, reconocido hombre de campo del sur neuquino, con quien estudiaba los límites naturales del pie del caballo dentro del área de estudio conocido como podología equina, y generando un nuevo concepto en el tema de herraduras a nivel mundial.  Mera explica: “Analizamos la flexibilidad del casco del caballo, tanto lateral como longitudinal, y nació así un nuevo concepto, el de “Balance F” (F de flexibilidad). Un nuevo balance que se suma en el mundo de los caballos a los conocidos tradicionalmente Balances X, Y y Z. Se busca aquí el equilibrio corporal del caballo basado en la información propia de cada animal, la información propia de cada pie, y adaptamos a esa realidad cada herradura”.

Esta nueva forma de herrar se transformó en un método que se enseña en distintas partes del mundo. En nuestra región está la Academia Patagonia, que dirige Esteban Mera, con sede en El Pegual Centro Ecuestre, y donde da cursos de formación sobre este método. El último, realizado apenas unos días atrás, tuvo concurrencia de aprendices de Chile, Uruguay, y de ciudades como Salta, Comodoro Rivadavia, Esquel, Bariloche y La Pampa. También ha brindado demostraciones en distintas Exposiciones Rurales como la de Neuquén, Bariloche y el Alto Valle, entre otras.

“Un domador siempre está con los caballos, buscando sus necesidades, su comodidad, su rendimiento. Y es cuando viajo a Brasil, tenía yo 22 años, que me interiorizo y descubro que los caballos viven más cómodos, mejor, cuando están bien herrados. Son como las zapatillas de los buenos deportistas”, reflexiona Mera, y luego agrega: “Es un poco más profundo cuando te ponés a investigar la anatomía y la funcionalidad de cada caballo, de cada pata. Encontrar los problemas e ir a la causa, solucionarlos desde allí. Por eso la necesidad de estudiar un poco más de lo que había hasta el momento”.

“La doma también la fui aprendiendo primero de mi papá, luego de algunos maestros, después la que me enseñaron los jugadores de polo, los entrenadores de cauting, y fui fusionando cosas de cada uno hasta hacer el estilo de doma que realizo en la actualidad y que de alguna manera podría decir que es propio. Hago un poco de doma racional, inteligente, pero a la vez, una doma que yo digo pausada. No lo apurás al caballo. Un tipo de doma, la menos rentable, porque necesito más tiempo”, nos cuenta Mera.

RSM: ¿Qué significan los caballos para vos?

Esteban Mera: Te diría que son todo. Porque de ahí dependen mis ingresos, mi crecimiento, mis viajes, mi vida está alrededor del mundo de los caballos. He conocido varios países, tuve muchas experiencias y nunca cambié la filosofía de vida, sino que me motivó a crecer junto a los caballos, en muchos sentidos.

RSM: ¿Qué característica destacás de ellos?

Esteban Mera: Para mí cada vez son más inteligentes. También tiene que ver con que nosotros nos hemos preocupado como seres humanos en mejorar el manejo, el rendimiento, la calidad, porque no podemos hoy darnos el lujo de tener diez caballos y que sirvan dos. Si tenemos cinco tienen que servir los cinco al trabajo de campo. No era como antes el país de la abundancia. Había más caballos en las estancias, algunos se perdían. Hoy nos obligamos a ser más cuidadosos, desde la doma, el herrado, cuidando al recurso.

RSM: ¿Ha ido cambiando mucho el manejo de los caballos?

Esteban Mera: Como el mundo va cambiando observo y me voy dando cuenta de lo que tengo que perfeccionarme. La primera vez que fui a domar a Alemania me resultó que era demasiado simple, porque al no haber extensiones de tierra con caballos en estado semisalvajes, había sólo que montarlos, hacerles algo de rienda, el último toque. Ahí me di cuenta de que nosotros en Argentina estábamos con muchos caballos y poco cuidado. La relación de los caballos paridos y los que llegan a destacarse es muy baja, y va de la mano del trabajo de todos, desde el domador en adelante. Y me preocupo cada vez más en hacerlo mejor, en hilar más finito.

RSM: ¿Qué característica tiene que tener una persona para ser herrador?

Esteban Mera: Yo creo que la única que hay que tener es afinidad con el caballo. Como un veterinario quiere a los animales en general, un herrador debe querer a los caballos en particular. Y preocuparse por su bienestar. Es el ser humano que muchas veces está relacionado con el rendimiento y la funcionalidad del caballo, si bien hay todo un equipo de trabajo detrás de cada logro. Pero creo que en la cabeza de los herradores o los podólogos debe estar el pensar que el bienestar nace a veces en un muy alto porcentaje en las patas del caballo.

Hay que observar y tener la mente abierta para lograr ese entendimiento mutuo con el caballo. Pasa a ser el caballo una pieza más importante que el hombre. Antes nosotros éramos más importantes. Hoy lo es el caballo. Ir por ese camino será la ayuda fundamental para tener un caballo más sano y más útil.  Hay que aceptar la realidad de cada caballo y mantener la humildad.

Fotos: Leo Casanova – RSM

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