Día 17: Solo un charco de agua

Treinta días sin conexión instantánea. Treinta escritos, uno por día, que narrarán la vida de Clara Oyuela fuera de las redes sociales. Un mes sin whatsapp, sin Instagram y sin Facebook

“Tenía una reputación muy bien ganada
de intérprete de sueños ajenos, siempre que se los contaran
en ayunas…”
Crónica de una muerte anunciada

Soñé que estaba paralizada. Que no podía moverme. Estaba en un acantilado, rodeada de piedras que caían, decididas, al vacío. Las piedras se desprendían de las paredes con tanta fuerza que yo podía ver el polvo de la ruptura. Qué sensación de angustia, sentir que la próxima en caerse sería yo y que no encontraba la forma de salvarme. El abismo frente a mis narices, mi propio abismo. De pronto, una vieja canosa con una campera fucsia me señala el camino para salir de esa encrucijada. Me muestra que no hay abismo, que lo único que hay es un charco de agua. Solo un charco de agua.

….

Siempre le presté atención a mis sueños. No los considero meros desechos mentales, por el contrario, creo que son parte de ese mundo oculto y misterioso que habita en cada uno de nosotrxs llamado inconsciente o verdad. Por eso, cada vez que puedo- o quiero- intento encontrarle el sentido al mensaje, para estar un poco más cerca de mí, para estar un poco más libre de mí. ¿Quién no se sintió alguna vez en el abismo? ¿Quién no se sintió desencajado y fuera de sí? ¿Quién no temió de su propia fuerza destructiva? La misma fuerza que construye y crea. La parálisis, las manos que se aferran como pueden a la pared rocosa, las uñas que arañan el último atisbo de consciencia. La realidad que se agranda en el lente ocular y parece monstruosa, insondable. Eros vs Thanatos. Dr. Jekyll vs Mr Hyde. William Wilson vs William Wilson, Centauro vs Lápita. La misma batalla de siempre. Nuestra propia batalla en ayunas. No es hacia afuera ni de afuera. Siempre es con una misma. Y a medida que me acerco a la verdad, el abismo se vuelve charco de agua. Una pavada, pero una pavada importantísima, capaz de darle a mi situación su verdadera dimensión.  Una Clara de pelo blanco que me habla desde el futuro, me dice: Clara. No tengas miedo. El abismo está en tu mente. Allá afuera, con o sin campera fucsia, el mundo te espera, y con un poco de confianza y de paciencia, les hace lugar a las mujeres como vos; a las madres de bebés que desean y necesitan volver a él y que cuentan con una única carta de presentación: el insuperable deseo de existir y de crear- Crear– una de mis palabras preferidas del mundo- junto con Azucena y Miranda.

lustrador: Lucas Palacios

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