Entrevista a Andrés Pasman, director de cine: “Para mí fue un salto al vacío”

Andrés Pasman, cineasta argentino, de 38 años, terminó de filmar días atrás en San Martín de los Andes su ópera prima de ficción “El Último Otoño en el Remanso”, producida por un colectivo de cineastas que integra junto Agustina Pont Lezica, Luis Zorraquín, Remo Albornoz y Pat Rzeznik. 

Vive en Buenos Aires y lleva realizados los cortometrajes “Recuerdo Ausente”, “Al borde del borde”, “Con lo que hay” y “Bienaventurados”. Este último se puede ver gratis en el cine play cine.ar. Realizó el largometraje documental “Primer festival de Música Medicina” en Cusco, Perú, y está en etapa de post-producción de su película filmada en esta ciudad.

RSM: ¿Cómo resultó la etapa de filmación en San Martín de los Andes?

Andrés Pasman: Fue muy intensa, una gran experiencia en todo sentido a la cual estoy muy agradecido. Ya estar ahí era un sueño cumplido. Sabíamos que teníamos poco tiempo para filmar, pero nos concentramos en el día a día, y cuando nos tuvimos que adaptar lo hicimos. Lo que no se podía hacer se transformaba en otra cosa.  Con el paso de los días, una vez que agarramos ritmo, fue más fluido. El equipo y elenco, parte de Buenos Aires y de San Martín, lo dio todo y esa fuerza hizo posible llegar a filmar la película completa.   

RSM: ¿Cómo surge la idea de hacer esta película?

Andrés Pasman: La primer idea surge en diciembre de 2015. En un viaje que hice a Córdoba con mi familia. Al principio se llamaba El Último Bastión y sucedía en Traslasierra. Después, cuando empezó el 2016, cambié bastante la historia y empecé escribir todo de nuevo. Tenía una necesidad de hablar sobre los vínculos familiares, el árbol genealógico y cómo nos influye en nuestra vida. 

RSM: ¿Por qué elegiste San Martín de los Andes para filmarla?

Andrés Pasman: Es un lugar que me representa y que conozco mucho. Cuando empecé a escribir sabía que iba a ser una película independiente y conocer el lugar era fundamental. No quería hacer una película agobiante sino más bien un drama luminoso y los paisajes me daban ese aire que necesitaba, la relación que tienen los personajes con el entorno es parte de la historia.

RSM: ¿Cómo es hacer hoy cine independiente en nuestro país?

Andrés Pasman: Seguramente cada experiencia sea distinta. Para mi fue un salto al vacío. Tenés que tener el 100% de la energía puesta en la película con todo lo que eso implica. Hay que confiar, saber que pase lo que pase, nunca hay que bajar los brazos, aunque parezca todo perdido.  Hasta pocas semanas antes de empezar no sabíamos si se hacía. El momento del país tampoco ayudaba, pero era todo o nada. Y finalmente sucedió.  El cine es un arte comunitario. Uno empuja, pero sin un equipo y personas que apoyen solo tenés un guión. 

RSM: En San Martín se está estudiando cine a través de la Enerc, ¿Qué características pensás que tiene que tener una persona para ser director de cine?

Andrés Pasman: Hay muchas maneras de dirigir y uno va encontrando su forma filmando. Creo que más allá de ciertas características es una cuestión de sentirlo. Una vez leí algo de Campanella, decía que dirigir es saber coordinar talentos; y coincido un poco con eso. 

RSM: Ahora viene la edición y el montaje, en diciembre se presenta en algunos cines, ¿cómo te imaginás que continúa la vida de esta película?

Andrés Pasman: Me gustaría que llegue a muchas personas.  Vamos a hacer un pre-estreno, luego veremos la recepción que tenga en festivales de cine y finalmente podrá verse en plataformas de streaming. Una película es un poco como un hijo, nace, se desarrolla, crece, y luego toma vida propia. 

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